CIUDAD DE MÉXICO.- En un giro significativo para uno de los casos más mediáticos y controvertidos de los últimos años, el expresidente estadounidense Bill Clinton comparecerá este viernes ante el Congreso de los Estados Unidos. El objetivo central de esta audiencia es profundizar en la naturaleza y el alcance de sus vínculos con Jeffrey Epstein, el financiero que se quitó la vida en 2019 mientras esperaba juicio por cargos federales de tráfico sexual de menores.

La decisión de los legisladores de citar al exmandatario demócrata surge tras años de especulaciones y la reciente desclasificación de documentos judiciales en los que el nombre de Clinton aparece mencionado en múltiples ocasiones. Aunque el expresidente ha mantenido consistentemente que sus interacciones con Epstein fueron estrictamente profesionales o sociales y que desconocía por completo las actividades ilícitas del magnate, su declaración bajo juramento busca despejar las incógnitas que aún rodean el caso.

En México, la noticia ha generado un eco considerable debido a la estrecha relación bilateral y al interés que despiertan los procesos de rendición de cuentas de figuras de alto nivel en el país vecino. Para la opinión pública mexicana, que históricamente observa con atención los escándalos que involucran a la Casa Blanca, este evento representa un ejercicio de transparencia institucional que suele contrastar con los procesos judiciales locales, donde la impunidad en casos de élite sigue siendo un tema de debate nacional.

Durante la sesión programada para este viernes, se espera que los interrogatorios se centren en los registros de vuelo del avión privado de Epstein, conocido como el 'Lolita Express', así como en las visitas documentadas de Clinton a diversas propiedades del financiero. La defensa del expresidente ha reiterado en comunicados previos que su cliente cortó vínculos con Epstein hace más de una década, mucho antes de que las acusaciones criminales salieran a la luz de manera definitiva.

Este proceso parlamentario no solo pone a prueba el legado de uno de los políticos más influyentes de las últimas décadas, sino que también subraya la determinación de las autoridades estadounidenses por cerrar uno de los capítulos más oscuros de su justicia penal. La comparecencia será seguida de cerca por organismos internacionales de derechos humanos y víctimas, quienes ven en este acto un paso necesario hacia la verdad plena sobre la red de influencias que protegió a Epstein durante años.