En un desarrollo que promete sacudir los cimientos de la política estadounidense, Bill y Hillary Clinton han sido citados para rendir testimonio esta semana en relación con sus vínculos con el fallecido financiero Jeffrey Epstein. Este procedimiento legal surge en un momento crítico, mientras el Partido Republicano termina de afinar una estrategia agresiva para interrogar a la pareja sobre la información contenida en nuevos archivos desclasificados que han sido calificados como explosivos.
Jeffrey Epstein, quien fue un influyente financiero de Wall Street, se convirtió en el centro de un escándalo global tras ser acusado de operar una red de tráfico sexual de menores que involucraba a figuras de alto perfil. Su muerte en una celda de Manhattan en 2019, calificada como suicidio, dejó numerosas interrogantes abiertas sobre quiénes formaban parte de su círculo íntimo y qué sabían sobre sus actividades ilícitas. Para la audiencia mexicana, este caso es comparable en magnitud mediática a los procesos judiciales más notorios de la historia moderna, debido al calibre de los personajes involucrados, que van desde la realeza europea hasta la élite política de Washington.
Según los informes obtenidos, los legisladores republicanos han diseñado un plan de acción para confrontar a los Clinton con evidencia documental reciente. El enfoque principal del interrogatorio girará en torno a los registros de viaje en el avión privado de Epstein, conocido popularmente como el 'Lolita Express', así como a las visitas documentadas a sus propiedades privadas. Aunque Bill Clinton ha admitido haber viajado en la aeronave de Epstein para propósitos humanitarios a través de su fundación, siempre ha negado tener conocimiento de los delitos sexuales del magnate.
Hillary Clinton, por su parte, se verá obligada a responder preguntas sobre el nivel de acceso que Epstein y sus colaboradores cercanos tuvieron a los círculos de poder durante su gestión como Secretaria de Estado y su campaña presidencial. Los nuevos archivos, que han comenzado a filtrarse a la prensa internacional, sugieren que la relación entre la familia Clinton y el financiero era más compleja de lo que se había admitido públicamente hasta ahora.
Este proceso de deposición no solo representa un desafío legal para la familia Clinton, sino que también se perfila como una herramienta política de gran peso en un año electoral. La opinión pública internacional permanece atenta a estos testimonios, que podrían finalmente arrojar luz sobre una de las tramas de corrupción y abuso de poder más oscuras de las últimas décadas en los Estados Unidos.



