En un esfuerzo por mitigar las escenas de caos que han marcado el inicio de la temporada de viajes en Europa, los principales centros aeroportuarios de las Islas Baleares —Mallorca, Menorca e Ibiza— han anunciado la creación de áreas de control fronterizo independientes para ciudadanos británicos. Esta medida responde a las crecientes complicaciones logísticas derivadas de las nuevas normativas migratorias de la Unión Europea.
Desde la implementación de los protocolos de entrada y salida de la zona Schengen, el tránsito de pasajeros provenientes del Reino Unido se ha convertido en un desafío administrativo para las autoridades españolas. Los aeropuertos de las Baleares, que reciben millones de visitantes anualmente, han sido de los más afectados por las largas filas y los retrasos en los procesos de verificación de documentos, lo que ha generado críticas tanto de viajeros como de operadores turísticos.
Para el público en México, este escenario puede compararse con las aglomeraciones experimentadas en terminales de alto flujo como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) o el de Cancún durante periodos vacacionales. No obstante, en el archipiélago español, el problema se ha visto agravado por la nueva realidad geopolítica del Brexit; ahora, los británicos deben cumplir con requisitos de entrada más estrictos al no pertenecer ya al bloque comunitario europeo, lo que requiere un procesamiento individualizado de sus pasaportes.
El plan de modernización de las instalaciones aeroportuarias, reportado inicialmente por medios como el Daily Mail, incluye no solo la redistribución del espacio físico, sino también la habilitación de infraestructura específica para agilizar los trámites migratorios. Esta actualización permitirá separar el flujo de ciudadanos de la Unión Europea del de los viajeros británicos, optimizando los recursos humanos y técnicos en las aduanas para evitar cuellos de botella que afecten el funcionamiento general de las terminales.
Las autoridades aeroportuarias españolas han subrayado que estas mejoras son vitales para mantener la competitividad de destinos como Mallorca e Ibiza, considerados pilares del turismo en el Mediterráneo. Con la creación de estas zonas exclusivas, se busca que la experiencia del turista no se vea afectada por las complejidades burocráticas actuales, asegurando que la infraestructura esté a la altura de la demanda masiva que caracteriza a la región durante todo el año.



