Un equipo de investigadores médicos ha marcado un hito en la medicina regenerativa al concluir exitosamente la Fase I de un ensayo clínico que involucra la inyección de células madre en fetos diagnosticados con espina bífida. Los resultados iniciales, reportados originalmente por Gizmodo, sugieren que este procedimiento experimental no solo es técnicamente viable, sino que ha demostrado ser seguro tanto para las madres gestantes como para los recién nacidos participantes en el estudio.

La espina bífida, específicamente en su variante más severa conocida como mielomeningocele, es un defecto del tubo neural en el que la columna vertebral del feto no se cierra completamente durante el desarrollo. Esta condición deja la médula espinal y los nervios expuestos, lo que a menudo resulta en discapacidades físicas y neurológicas de por vida, incluyendo parálisis de las extremidades inferiores y problemas en el control de esfínteres. Hasta ahora, el tratamiento estándar consistía en cirugías correctivas tras el nacimiento o intervenciones quirúrgicas intrauterinas que, si bien ayudan, no logran reparar el daño nervioso ya existente.

El innovador enfoque evaluado en este ensayo clínico busca ir más allá de la simple reparación estructural. Durante una cirugía fetal abierta, los cirujanos aplican un parche impregnado con células madre mesenquimales directamente sobre la zona afectada de la médula espinal. El objetivo es que estas células fomenten la regeneración del tejido y protejan los nervios de la toxicidad del líquido amniótico durante el resto del embarazo.

En esta primera fase, el objetivo primordial era garantizar que la introducción de células madre no provocara reacciones adversas graves. Según los resultados, los menores tratados no mostraron complicaciones de seguridad significativas, lo que valida la continuación de las investigaciones. Es importante destacar que, en el ámbito científico, la Fase I es el paso crítico para confirmar que una terapia no es tóxica antes de probar su efectividad real en mejorar la movilidad de los pacientes.

Para el contexto mexicano, este avance es de suma importancia. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, los defectos del tubo neural siguen siendo una preocupación de salud pública en México, ocupando los primeros lugares entre las malformaciones congénitas en el país. Aunque las políticas de suplementación con ácido fólico han ayudado a reducir los casos, la posibilidad de acceder a terapias celulares de vanguardia podría cambiar radicalmente el pronóstico de vida para miles de niños mexicanos.

El éxito en la seguridad de este tratamiento abre la puerta a la Fase II del ensayo clínico, donde los investigadores analizarán si los niños que recibieron las células madre muestran una función motora superior a la de aquellos tratados con métodos convencionales. Aunque todavía se requiere cautela, la comunidad médica internacional observa con optimismo lo que podría ser el inicio de una nueva era en la cirugía fetal de precisión.