El año 2026 promete ser uno de los más memorables para los entusiastas de la observación sideral en México. De acuerdo con el calendario astronómico, el mes de marzo ofrecerá una agenda de eventos sin precedentes, consolidándose como un periodo clave tanto para la investigación científica como para el turismo arqueológico y de naturaleza en el país.
El evento principal de este mes será, sin duda, el eclipse total de Luna. Este fenómeno, conocido popularmente como 'Luna de Sangre' debido a la tonalidad rojiza que proyecta la atmósfera terrestre sobre el satélite, podrá ser apreciado en gran parte del territorio mexicano. A diferencia de los eclipses solares, este evento podrá observarse a simple vista de forma segura, permitiendo que miles de ciudadanos sean testigos de cómo la sombra de la Tierra oculta paulatinamente la superficie lunar hasta alcanzar la totalidad.
Posteriormente, el 20 de marzo, ocurrirá el equinoccio de primavera. Este evento astronómico marca el momento exacto en que el Sol cruza el ecuador celeste, resultando en un día y una noche de igual duración en todo el mundo. En México, este fenómeno posee una carga cultural inigualable, atrayendo a multitudes a zonas arqueológicas como Chichén Itzá y Teotihuacán. En estos sitios, la alineación de las estructuras prehispánicas con los astros permite presenciar espectáculos de luz y sombra que demuestran el avanzado conocimiento astronómico de las culturas mesoamericanas.
Adicionalmente, marzo marcará el inicio de la denominada 'temporada de galaxias'. Debido a la posición de la Tierra en su órbita, nuestro planeta se orienta hacia afuera del plano de la Vía Láctea, permitiendo a los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, observar con mayor claridad sistemas estelares distantes a través de telescopios. Se espera que cúmulos en constelaciones como Virgo y Coma Berenices sean los protagonistas de las noches despejadas.
Expertos recomiendan a la población interesada en estos eventos alejarse de las zonas urbanas con alta contaminación lumínica para disfrutar plenamente de la bóveda celeste. Con este calendario, México reafirma su posición como un escenario privilegiado para la contemplación del cosmos, uniendo la ciencia moderna con sus tradiciones ancestrales.


