En el panorama actual del fútbol mexicano, pocos nombres han generado tanta expectativa reciente como el de Armando "Hormiga" González. El joven delantero del Club Deportivo Guadalajara no solo carga con la responsabilidad de portar una de las camisetas más exigentes del país, sino también con un legado familiar que hoy lo sitúa bajo los reflectores de la crítica especializada y, fundamentalmente, en las aspiraciones deportivas de su círculo más cercano.
Armando González, padre del futbolista y quien también dejara huella como profesional en las canchas nacionales, ha compartido recientemente su visión sobre el vertiginoso ascenso de su hijo. Para el "Mandín", el éxito que está cosechando el juvenil en el máximo circuito no es obra de la casualidad o de un destello momentáneo, sino el producto de una tenacidad inquebrantable que lo ha distinguido desde sus procesos formativos en las fuerzas básicas del Rebaño Sagrado.
El camino de la "Hormiga" es un reflejo de la resiliencia en un entorno altamente competitivo. En una liga donde los delanteros mexicanos suelen enfrentar una férrea competencia frente a los refuerzos extranjeros, el canterano rojiblanco ha logrado levantar la mano a base de goles y, sobre todo, de un esfuerzo constante que no pasa desapercibido. Su progenitor enfatiza que es precisamente esa mentalidad de hierro la que podría, eventualmente, abrirle las puertas de la Selección Mexicana en el proceso rumbo a la Copa del Mundo de 2026.
La ilusión de ver a González en la máxima justa del fútbol mundial no es solo un deseo paternal, sino una posibilidad técnica basada en el necesario relevo generacional que busca el combinado nacional. Con la mira puesta en el Mundial que se celebrará de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá, la disciplina que destaca su padre se vuelve un factor diferenciador para un atacante que busca consolidarse. El camino hacia la justa internacional es largo y exigente, pero la base de trabajo que ha forjado el joven atacante le permite hoy soñar con metas de gran calado.
Finalmente, el respaldo familiar se mantiene como el pilar fundamental para el jugador en su proceso de maduración. Mientras Armando "Hormiga" González continúa sumando minutos y experiencia en la Liga MX, su padre observa con orgullo cómo los valores de perseverancia y entrega comienzan a rendir frutos, con la firme esperanza de que el techo de su hijo sea una convocatoria mundialista que corone años de sacrificio y dedicación al balompié.



