El Club Deportivo Guadalajara atraviesa uno de sus mejores momentos futbolísticos de los últimos años bajo la dirección técnica del estratega argentino Gabriel Milito. Sin embargo, este éxito deportivo en el torneo Clausura 2026 se ha convertido en una espada de doble filo para la institución rojiblanca, que encara un panorama sumamente complejo de cara a la etapa más importante del certamen: la Liguilla.

De acuerdo con reportes surgidos desde el seno del balompié nacional, la Selección Mexicana de Futbol se prepara para realizar una concentración definitiva de cara a la Copa del Mundo 2026, lo que implica el llamado obligatorio de sus seleccionados. Esta situación afectará directamente la planificación de Milito, ya que se estima que al menos cuatro de sus futbolistas estelares formarán parte de la lista final del combinado nacional, quedando descartados para disputar la fase de eliminación directa del torneo local.

El reglamento de la FIFA y los acuerdos previos entre la Federación Mexicana de Futbol y la Liga MX priorizan la preparación del conjunto nacional para la justa mundialista, dejando a clubes como el Guadalajara en una posición de vulnerabilidad. Para las Chivas, que históricamente basan su éxito en el talento de jugadores locales, este 'desarme' representa un golpe crítico en sus aspiraciones por levantar el trofeo de liga, justo cuando el equipo mostraba una solidez táctica destacable.

La ausencia de estos cuatro pilares obligará a Gabriel Milito a recurrir a la cantera y a realizar ajustes de emergencia en su sistema de juego. En el entorno de Verde Valle, la noticia ha caído con una mezcla de orgullo por el aporte al Tri y preocupación por el destino del equipo en la 'Fiesta Grande'. Aunque la directiva no ha emitido una postura oficial agresiva, la tensión entre los intereses del club y las necesidades de la Selección Mexicana vuelve a ponerse sobre la mesa en un año de máxima exigencia internacional.

Para la afición tapatía, el dilema es evidente: celebrar la representación de sus ídolos en el Mundial o lamentar la merma de un plantel que parecía destinado a romper sequías. El Clausura 2026 entra en su etapa más crítica, y el Rebaño Sagrado deberá demostrar que su funcionamiento colectivo está por encima de las individualidades que partirán al sueño mundialista.