La difusión de un video falso supuestamente protagonizado por un sicario en el estado de Jalisco ha encendido las alarmas sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para la creación de propaganda criminal. El clip, que se viralizó rápidamente en plataformas como X y TikTok, presentaba a un hombre armado emitiendo amenazas; sin embargo, especialistas en tecnología y análisis forense digital han confirmado que las imágenes no corresponden a la realidad, sino a un sofisticado montaje generado por computadora.
A diferencia de los materiales capturados por grupos delictivos reales, este contenido presenta diversas irregularidades técnicas que delataron su origen artificial. Entre los errores más evidentes detectados por los analistas se encuentran la deformación en los dedos de las manos del sujeto, un parpadeo antinatural y texturas en el fondo que se distorsionan con el movimiento de la cámara. Estas fallas son características comunes en las herramientas generativas de video que aún no logran replicar con total perfección la anatomía humana y la física de la luz.
En el contexto de seguridad que vive México, la aparición de este video falso marca una nueva etapa en la difusión de desinformación. Mientras que en el pasado los grupos del crimen organizado utilizaban las redes sociales para amedrentar a rivales mediante grabaciones reales, el uso de IA sugiere un intento de guerra psicológica que busca desestabilizar la percepción de paz pública en regiones estratégicas como Jalisco, sin necesidad de un despliegue físico de fuerza.
Lo que hoy sabemos con certeza es que el video no cuenta con un origen verificable dentro de las estructuras criminales conocidas. No obstante, falta por confirmar quiénes son los autores intelectuales detrás de esta pieza de desinformación y si el objetivo era puramente político o parte de una estrategia de distracción. Las autoridades estatales aún no han emitido un comunicado oficial que adjudique la autoría del clip a un grupo específico.
Expertos en ciberseguridad recomiendan a la población no compartir este tipo de materiales sin antes verificar su procedencia. El fenómeno de los 'deepfakes' representa un reto mayúsculo para la seguridad nacional, ya que la facilidad para crear un video falso de alta calidad aumenta cada día, poniendo a prueba la capacidad de discernimiento de los ciudadanos ante la infodemia.



