Tras el vertiginoso proceso electoral de 2024, Xóchitl Gálvez Ruiz, ex candidata presidencial de la coalición opositora, ha decidido dar un paso al costado de la vida partidista para redefinir su papel en la vida pública de México. En declaraciones recientes, la ingeniera confirmó que no tiene planes de integrarse a "Somos México", la agrupación que actualmente busca constituirse como un nuevo partido político nacional, marcando así una distancia definitiva con las nuevas estructuras electorales en formación.

Gálvez Ruiz explicó que este distanciamiento obedece a un proceso de recuperación personal y profesional tras el desgaste natural que implicó la contienda presidencial. En esta nueva etapa, su enfoque se ha trasladado de los mítines y las negociaciones políticas hacia su ámbito privado y empresarial. “Ahora lo que sigue es que estoy en mi empresa, como ingeniera, trabajando duro, disfrutando cada vez más de mi familia, haciendo ejercicio”, señaló la ex senadora, subrayando que ha retomado actividades cotidianas como el cuidado de su salud, con la meta de participar en la carrera de la fundación Cardias en marzo próximo.

Pese a su retiro de la primera línea de los partidos, Gálvez aclaró que su voz no desaparecerá del debate nacional. La hidalguense aseguró que continuará ejerciendo una “oposición responsable”, pero ahora desde lo que denomina una “trinchera ciudadana”. En esta transición, ha identificado un fenómeno particular: su impacto y presencia en redes sociales han mostrado un mejor desempeño en comparación con su periodo como candidata activa. Según sus propias palabras, le va mejor en las plataformas digitales ahora que se desempeña desde la ciudadanía y no bajo la etiqueta de una figura política formal.

Este giro ocurre en un contexto donde la oposición tradicional en México busca reconfigurarse ante la nueva realidad política del país. La decisión de Gálvez de no sumarse a proyectos como el de Somos México sugiere una apuesta por una influencia basada en la opinión ciudadana y su perfil técnico como empresaria. No obstante, su figura sigue presente en la conversación jurídica y mediática, enfrentando recientemente temas como la demanda por daño moral interpuesta por Carlos Imaz, a la cual ha respondido manteniendo su característico estilo frontal.

En resumen, Xóchitl Gálvez parece haber encontrado un equilibrio entre su rol como referente de opinión y su vida personal. Al desmarcarse de las nuevas fuerzas políticas, busca una legitimidad que, según afirma, le permite conectar de manera más auténtica con la población mientras retoma las riendas de su carrera en el sector de la ingeniería.