En una jornada marcada por la violencia y la presión migratoria, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fijó su postura sobre los recientes bloqueos registrados tras los operativos enfocados en la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”. La mandataria aseguró que estos eventos, caracterizados por el uso de fuego y el cierre de vialidades por parte de grupos delictivos, no deben ser tipificados como actos de terrorismo, a pesar del pánico generado entre la población civil y las afectaciones a la infraestructura.
Sheinbaum subrayó que su administración continuará con la estrategia de seguridad vigente, desestimando las peticiones de diversos sectores que exigen un endurecimiento de la narrativa legal y operativa frente a las acciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta postura oficial surge en un momento de alta tensión, donde la opinión pública cuestiona la efectividad de las medidas de inteligencia ante las reacciones violentas del crimen organizado en respuesta a los operativos federales.
Por otro lado, la tragedia golpeó directamente a la población civil en el Estado de México. Se ha reportado como delicado el estado de salud de Henry, un pequeño de apenas dos años de edad que sufrió quemaduras severas en gran parte de su cuerpo. El menor se encontraba en una tienda local cuando presuntos criminales prendieron fuego al establecimiento como parte de sus acciones de amedrentamiento en la zona. Este incidente ha provocado una profunda indignación en la sociedad mexiquense, evidenciando la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la crueldad de las organizaciones delictivas.
Finalmente, el panorama migratorio en México enfrenta un nuevo desafío estadístico y humanitario. De acuerdo con datos recientes de las autoridades migratorias, las solicitudes de asilo por parte de ciudadanos cubanos se han duplicado en el último periodo. Los solicitantes argumentan que buscan escapar de la situación política y económica que impera en la isla, buscando refugio en territorio mexicano para huir de la dictadura. Este incremento coloca una presión adicional sobre la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), en un contexto donde México se consolida cada vez más como un país de destino y no solo de tránsito.
Estos tres frentes —la respuesta oficial ante el narcotráfico, la violencia directa contra civiles en el Edomex y el flujo migratorio caribeño— componen el complejo escenario que enfrenta el país, manteniendo bajo escrutinio las políticas de seguridad y asilo del gobierno federal ante los retos que impone la realidad nacional.



