La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó este jueves sobre la conversación telefónica que sostuvo con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Este acercamiento diplomático de alto nivel se produce en un contexto de gran relevancia para la agenda de seguridad nacional, tras los recientes reportes que señalan cambios significativos en la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la presunta caída de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho".

Durante su encuentro con los medios de comunicación, la mandataria mexicana fue enfática al señalar que el intercambio con el próximo inquilino de la Casa Blanca fue sumamente positivo. Sheinbaum Pardo subrayó que la coordinación bilateral "va muy bien", palabras que buscan transmitir certidumbre ante la transición de poder en el país vecino. Según el testimonio de la Presidenta, la llamada fue breve y se caracterizó por un tono de respeto y cordialidad mutua, sentando las bases para lo que será la relación de trabajo entre ambas administraciones en los años venideros.

El diálogo entre Sheinbaum y Trump es percibido por analistas políticos como un movimiento estratégico fundamental para mantener la estabilidad en la frontera y garantizar la continuidad de los acuerdos de seguridad compartida. La mención de que la relación fluye correctamente es vital en un momento donde la opinión pública y los sectores políticos internacionales están atentos a la confirmación oficial de operativos contra el crimen organizado de alto impacto. La captura o caída de un objetivo prioritario de la talla de Oseguera Cervantes implica necesariamente un ajuste en las políticas de inteligencia y cooperación entre las fuerzas armadas mexicanas y las agencias de seguridad estadounidenses.

A pesar de la brevedad del contacto, la administración federal mexicana destaca que los canales de comunicación institucional se encuentran plenamente operativos y fortalecidos. Este primer acercamiento formal entre Sheinbaum y el equipo de transición de Trump sugiere una voluntad de diálogo para abordar temas prioritarios como el combate al narcotráfico, el tráfico de armas y la migración. La postura de la presidenta Sheinbaum reafirma la soberanía de México, pero al mismo tiempo reconoce la interdependencia necesaria para la paz regional.

Con este paso, el Gobierno de México busca asegurar que la agenda bilateral no sufra rupturas ante el cambio de liderazgo en Washington. Se prevé que en los próximos meses se establezcan mesas de trabajo técnicas para profundizar en los acuerdos que permitan una colaboración eficiente. Por ahora, el mensaje oficial desde Palacio Nacional es de optimismo: la relación entre los dos mandatarios ha iniciado con un tono de respeto institucional que augura una transición diplomática tersa.