La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha emitido una recomendación contundente al Gobierno de México: es imperativo diseñar e implementar un plan fiscal transparente y detallado. El objetivo primordial de esta estrategia debe ser la consolidación de las finanzas públicas para reducir el déficit actual y, de manera paralela, blindar la confianza de los inversionistas internacionales en el mercado nacional.

Durante su reciente intervención, Mathias Cormann, secretario general del organismo internacional, fue enfático al señalar que México requiere de una hoja de ruta clara que incluya medidas específicas para optimizar tanto la recaudación de ingresos como la ejecución del gasto público. Según Cormann, la certidumbre técnica y la transparencia en el manejo de los recursos son los pilares que permitirán a México mantener una posición competitiva en el escenario global.

En un contexto donde México ha enfrentado presiones presupuestarias significativas, derivadas tanto de proyectos de infraestructura de gran escala como de compromisos en programas sociales, la OCDE observa con atención el incremento del déficit fiscal. Para el organismo, la consolidación fiscal no solo implica gastar menos, sino gastar mejor, eliminando ineficiencias y priorizando sectores que detonen el crecimiento económico a largo plazo.

El llamado de la OCDE llega en un momento crucial para la economía mexicana, que busca capitalizar tendencias como el nearshoring. No obstante, para atraer estos capitales de manera sostenida, el país debe ofrecer un marco de estabilidad macroeconómica. Cormann destacó que un plan fiscal robusto envía una señal positiva a las agencias calificadoras y a los mercados de capitales, reduciendo la percepción de riesgo país y facilitando el financiamiento.

Finalmente, el secretario general instó a las autoridades hacendarias a no postergar las reformas necesarias que garanticen una base de ingresos más sólida. La eficiencia administrativa y la lucha contra la evasión fiscal se presentan como herramientas fundamentales en este proceso. Sin una estrategia de consolidación creíble, advierten los expertos, México podría enfrentar dificultades para financiar su desarrollo sin comprometer la salud de sus finanzas públicas en los próximos años.