La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de México ha reafirmado la solidez de las finanzas públicas del país, destacando una notable resiliencia frente al complejo y volátil panorama económico internacional. El titular de la dependencia subrayó que, a pesar de la incertidumbre global, los pilares fundamentales de la economía mexicana —específicamente las exportaciones y el consumo interno— se mantienen como motores dinámicos que sostienen el crecimiento nacional.

De acuerdo con la visión oficial, el dinamismo exportador ha permitido que México se consolide como un socio comercial estratégico, aprovechando la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Por otro lado, el consumo interno ha mostrado un comportamiento vigoroso, impulsado por la estabilidad en los niveles de empleo y un flujo constante de remesas, factores que han logrado mitigar parcialmente los efectos de la inflación y las restrictivas tasas de interés.

Sin embargo, este optimismo gubernamental se encuentra con las recientes recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En sus análisis más recientes, el organismo internacional ha instado a las autoridades mexicanas a implementar medidas contundentes que permitan reducir el déficit fiscal. Según la OCDE, es imperativo fortalecer la competitividad del país para asegurar un crecimiento sostenible a largo plazo, advirtiendo que el espacio fiscal podría verse comprometido si no se toman acciones preventivas ante posibles choques externos en los mercados financieros.

La OCDE enfatizó que, si bien la estabilidad macroeconómica de México es un activo valioso, el gobierno debe centrar sus esfuerzos en reformas que mejoren la productividad y atraigan mayores flujos de inversión extranjera directa. La reducción del déficit se presenta, bajo esta óptica, como una prioridad para mantener la confianza de los inversionistas y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública en el mediano y largo plazo.

En respuesta a estos señalamientos, el secretario de Hacienda ha manifestado que México continuará manejando su política fiscal con responsabilidad, priorizando la estabilidad y el cumplimiento estricto de las metas presupuestarias. El desafío inmediato para la administración mexicana será encontrar un equilibrio entre el gasto público destinado a proyectos de infraestructura y programas sociales con las exigencias de disciplina financiera que demandan los organismos globales en un entorno de desaceleración económica moderada.