Corpus Christi, Texas – En un momento de máxima fricción geopolítica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este viernes que su gobierno se encuentra en una encrucijada estratégica definitiva. “Tenemos una gran decisión que tomar”, afirmó el mandatario durante un mitin en el puerto de Corpus Christi, refiriéndose a la posibilidad de escalar el conflicto con Irán mediante acciones militares o persistir en la vía de la negociación diplomática.
Lo que diferencia la jornada de hoy de reportes previos es la franqueza con la que Trump aborda la inminencia de una resolución. A diferencia de las posturas ambiguas de semanas anteriores, el mandatario señaló hoy que la etapa de evaluación está llegando a su fin. Lo que aún falta por confirmar es si el Pentágono ya ha recibido órdenes de preparación para una ofensiva aérea o si estas declaraciones forman parte de una táctica de presión para forzar a Teherán a aceptar un nuevo acuerdo atómico bajo los términos de Washington.
Durante su discurso ante trabajadores del sector energético, Trump calificó a los líderes iraníes como “gente muy difícil” y “peligrosa”, acusando al régimen de haber causado la muerte de 32,000 personas en los últimos meses. El presidente recordó los ataques previos realizados en junio contra las instalaciones nucleares de Fordó, Natanz e Isfahan, subrayando que, aunque prefiere una solución pacífica, no descarta el uso de la fuerza si no se alcanza un “acuerdo significativo”.
Para México, esta situación reviste una importancia económica crítica. Corpus Christi es un nodo vital para la exportación de hidrocarburos procesados que llegan a nuestro país. Una escalada bélica en el Golfo Pérsico dispararía la volatilidad en los precios internacionales del crudo, afectando directamente los costos de importación de combustibles en territorio mexicano y la estabilidad presupuestaria de Pemex.
Por ahora, la Casa Blanca insiste en que no se ha tomado una “decisión final”, pero el tono empleado en Texas sugiere que el margen para la diplomacia se reduce drásticamente. El mundo observa con atención si esta “gran decisión” derivará en un bombardeo preventivo o en un nuevo pacto que evite una guerra abierta en Oriente Medio.

