En un movimiento que sacude al sector tecnológico de Silicon Valley, Donald Trump orders a todas las agencias federales de Estados Unidos que interrumpan de forma inmediata el uso de cualquier herramienta desarrollada por Anthropic. A través de una publicación en su plataforma Truth Social este viernes, el mandatario acusó a la empresa de inteligencia artificial —competidora directa de OpenAI— de intentar coaccionar o presionar al Pentágono, exigiendo una ruptura total de los contratos vigentes.

El núcleo de la disputa radica en la postura de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic. Según informes recientes, Amodei se habría negado a firmar un acuerdo actualizado que permitiría «cualquier uso legal» de su tecnología por parte de las fuerzas armadas. Esta directriz fue impulsada originalmente por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, a través de un memorando emitido en enero, el cual buscaba integrar capacidades de IA de última generación en las operaciones militares del país.

Lo que es nuevo hoy en este conflicto es la escalada directa de Trump hacia la prohibición total. Hasta hace unos días, se sabía que existían tensiones internas entre los trabajadores tecnológicos y el Departamento de Defensa por el uso ético de la IA. Sin embargo, la orden presidencial de «cese inmediato» transforma una disputa contractual en una política de estado que podría dejar a Anthropic fuera de uno de los mercados más lucrativos y estratégicos: el gubernamental.

Anthropic, conocida por su modelo Claude, ha mantenido históricamente un enfoque en la «seguridad constitucional de la IA», buscando evitar que sus modelos sean utilizados para fines dañinos. No obstante, el gobierno estadounidense argumenta que este tipo de restricciones impiden el avance de herramientas necesarias para la vigilancia doméstica masiva y el desarrollo de armas autónomas letales, elementos que la actual administración considera críticos para la seguridad nacional.

Por el momento, queda pendiente por confirmar cómo se llevará a cabo la desconexión técnica de los servicios de Anthropic en las diversas dependencias y si la empresa presentará un recurso legal ante esta orden. Para México y el resto de la región, este movimiento es una señal clara de la política proteccionista y militarista que la administración Trump pretende imponer sobre el desarrollo de la inteligencia artificial a nivel global, priorizando la utilidad bélica sobre las directrices de seguridad ética de las empresas privadas.