En un giro drástico que redefine la relación entre Silicon Valley y Washington, el presidente Donald **trump moves** para vetar a la empresa de inteligencia artificial Anthropic de cualquier contrato o uso dentro del gobierno de los Estados Unidos. La orden ejecutiva, que ha sorprendido a la industria tecnológica, llega tras meses de intensas negociaciones fallidas entre la startup y el Departamento de Defensa, marcando un precedente crítico sobre cómo el Estado pretende utilizar la IA en el ámbito de la seguridad nacional.
Anthropic, una empresa con sede en San Francisco y principal competidora de OpenAI (creadores de ChatGPT), es conocida por su modelo de lenguaje Claude. A diferencia de otros gigantes del sector, Anthropic fue fundada con un enfoque primordial en la 'seguridad constitucional de la IA', estableciendo cláusulas estrictas que prohíben el uso de sus modelos para fines militares ofensivos o letales. Para los lectores en México, es importante entender que Anthropic se ha posicionado como la opción 'ética' en el mercado global de inteligencia artificial, lo que ahora la ha puesto en rumbo de colisión con la actual administración estadounidense.
Lo que se ha dado a conocer este día es que la presión del Pentágono escaló a un nivel administrativo sin retorno. Según fuentes cercanas al proceso, el Departamento de Defensa exigió que Anthropic eliminara sus salvaguardas para permitir la integración de su IA en sistemas operativos de combate. Ante la resistencia de la compañía por mantener sus principios de seguridad, el mandatario decidió aplicar una exclusión total de la firma en las infraestructuras gubernamentales. Este movimiento busca favorecer a contratistas que no pongan objeciones éticas al desarrollo de armamento asistido por algoritmos.
El anuncio de hoy representa una fase de seguimiento a las tensiones previas, transformando las advertencias en una política oficial de baneo. Sin embargo, aún falta por confirmar cuáles serán los plazos específicos para que las agencias federales dejen de utilizar cualquier herramienta desarrollada por Anthropic y si esta medida afectará también a socios comerciales que utilicen la tecnología de la empresa para servicios gubernamentales indirectos. Por ahora, el sector tecnológico observa con cautela cómo este veto podría obligar a otras empresas de IA a elegir entre sus compromisos éticos o el acceso a los lucrativos presupuestos de defensa de Estados Unidos.


