CIUDAD DE MÉXICO – En un gesto que subraya la creciente cooperación militar entre Pionyang y Moscú, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) concluyó el IX Congreso del Partido del Trabajo con un despliegue de fuerza que incluyó un elemento simbólico inusual: la bandera de la Federación de Rusia ondeando entre sus filas.

El evento, realizado este 25 de febrero en la capital norcoreana, no solo sirvió para marcar el cierre de las actividades políticas de alto nivel del partido único, sino para enviar un mensaje estratégico contundente a la comunidad internacional. Durante la marcha militar, destacaron formaciones de soldados y un regimiento de ingenieros zapadores que, de acuerdo con los informes oficiales, participaron directamente en operaciones militares recientes en territorio ruso.

La presencia del estandarte ruso fue portada específicamente por las unidades que intervinieron en lo que el gobierno de Kim Jong-un ha descrito como la liberación de la provincia de Kursk, además de haber realizado labores críticas de desminado en la zona. Este acto simbólico ratifica, ante los ojos del mundo, la integración operativa de efectivos norcoreanos en el conflicto euroasiático, un hecho que ha sido objeto de estrecho seguimiento por parte de organismos internacionales y servicios de inteligencia globales.

Para los observadores en México, país que históricamente aboga por la solución pacífica de las controversias y el respeto a la soberanía nacional, este tipo de alianzas militares representa un punto de atención en la agenda de política exterior. La consolidación de un eje militar entre Pionyang y Moscú no solo altera el equilibrio de poder en el noreste de Asia, sino que introduce nuevas variables en la seguridad global, temas que la diplomacia mexicana monitorea ante el posible escalamiento de las tensiones en foros como la Organización de las Naciones Unidas.

El desfile, que también contó con un espectacular despliegue de fuegos artificiales, cerró un congreso clave que ha servido para reafirmar el liderazgo interno de Kim Jong-un y la disposición de sus tropas para actuar fuera de sus fronteras en apoyo a sus aliados estratégicos. La imagen de soldados norcoreanos marchando bajo la bandera tricolor rusa marca un hito en la historia de las relaciones entre ambas naciones, consolidando una colaboración que ha pasado de los tratados diplomáticos a la cooperación directa en el campo de batalla.