La industria del entretenimiento internacional se encuentra conmocionada tras revelarse que la cantante estadounidense Pink y su esposo, el expiloto de motocross profesional Carey Hart, han decidido poner fin a su matrimonio tras dos décadas de relación. Según informes publicados originalmente por la revista People y difundidos por diversos medios globales, la pareja ha optado por caminos separados, marcando el fin de una de las uniones más emblemáticas de Hollywood.

La noticia llega apenas unas semanas después de que los seguidores de la intérprete de éxitos como 'Get the Party Started' y 'Try' notaran un inusual silencio en sus redes sociales durante lo que debió haber sido la celebración de su aniversario de bodas. Esta ausencia de mensajes públicos y fotografías conmemorativas, que tradicionalmente compartían para celebrar su vínculo, encendió las alarmas entre sus admiradores y la prensa especializada en espectáculos.

Pink, cuyo nombre real es Alecia Beth Moore, es una de las artistas más influyentes y respetadas en México, donde cuenta con una base de fanáticos sumamente leal que ha seguido su trayectoria desde principios de la década de los 2000. Por su parte, Carey Hart es reconocido mundialmente no solo por su relación con la cantante, sino por ser un pionero en el motocross de estilo libre (freestyle), un deporte extremo que goza de gran popularidad en territorio mexicano gracias a eventos internacionales.

La historia de la pareja ha estado marcada por una notable honestidad sobre los desafíos del matrimonio. Se conocieron en los X Games de 2001 y contrajeron nupcias en 2006. Es importante recordar que esta no es la primera crisis que atraviesan; en 2008, la pareja anunció una separación temporal que duró cerca de dos años antes de reconciliarse tras someterse a terapia de pareja, un proceso que la propia Pink defendió públicamente como la clave de su estabilidad posterior.

Aunque hasta el momento no se ha emitido un comunicado oficial conjunto, fuentes cercanas a la familia sugieren que la ruptura se ha dado en términos cordiales. El enfoque principal de ambos seguirá siendo la crianza compartida de sus dos hijos, Willow Sage y Jameson Moon. Esta separación representa el cierre de un capítulo significativo en la cultura pop contemporánea, dejando un legado de canciones inspiradas en su compleja pero duradera relación.