La crisis humanitaria en la frontera entre Estados Unidos y México ha sumado una nueva y trágica cifra con el hallazgo del cuerpo de Nurul Amin Shah Alam, un refugiado de 56 años oriundo de Myanmar. Alam, quien se encontraba casi totalmente ciego, fue localizado sin vida a solo cuatro millas (aproximadamente 6.4 kilómetros) del lugar donde la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) lo habría dejado a su suerte tras ser liberado de su custodia.

El caso ha generado una fuerte indignación debido a las extremas condiciones de vulnerabilidad en las que se encontraba el fallecido. Según los reportes iniciales, Nurul Amin Shah Alam no hablaba inglés y carecía de las habilidades necesarias para utilizar un teléfono celular, factores que lo inhabilitaban por completo para pedir ayuda o simplemente orientarse en una zona geográfica desconocida. Antes de su fatídico desenlace, el hombre había pasado cerca de un año en una cárcel antes de ser transferido a la custodia federal de la CBP, la agencia encargada de la vigilancia fronteriza estadounidense.

Para el público mexicano, que sigue de cerca los incidentes en la zona limítrofe, este suceso resalta las crecientes críticas hacia los protocolos de liberación de migrantes en condiciones de alta vulnerabilidad. La Patrulla Fronteriza suele liberar a individuos tras procesarlos, pero en este caso, defensores de derechos humanos denuncian que se ignoró el estado de salud física y mental del refugiado. El hecho de dejar a una persona con ceguera casi total en un área abierta, sin medios de comunicación y sin dominio del idioma local, ha sido descrito por activistas como un acto de negligencia institucional.

Las organizaciones civiles subrayan que la situación de Shah Alam no es un incidente aislado, sino un síntoma de un sistema de detención que a menudo falla en identificar y proteger a las personas con discapacidades. El refugiado, quien huyó de la violencia en Myanmar buscando asilo en Norteamérica, terminó perdiendo la vida en circunstancias que aún están bajo investigación oficial.

Hasta el momento, la CBP no ha emitido una declaración detallada sobre los criterios utilizados para determinar que Alam podía valerse por sí mismo al momento de su liberación. Mientras tanto, el cuerpo del fallecido fue trasladado a las instancias correspondientes para determinar la causa exacta de la muerte mediante una autopsia, mientras el debate sobre el trato humanitario y la responsabilidad de las autoridades en la frontera vuelve a encenderse en la esfera internacional.