Después de tres días de angustia y trámites burocráticos ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz, finalmente fue entregado el cuerpo de la pequeña Brisa, la bebé de apenas tres meses de edad cuya muerte ha conmocionado a la entidad por las condiciones de extrema negligencia y maltrato en las que vivía. El cuerpo fue entregado a la familia paterna, una decisión que generó tensiones con los parientes maternos y vecinos de la colonia Lomas de Tarimoya, quienes han seguido de cerca el caso.
El retraso en la entrega de los restos mortales se debió a una situación de invisibilidad legal: Brisa nunca fue inscrita en el Registro Civil. A pesar de haber nacido en el mismo Hospital de Tarimoya al que fue llevada prácticamente sin vida, su madre huyó con ella recién nacida sin completar los trámites de identidad. Fue su tío abuelo, David Moreno, quien tuvo que realizar las gestiones necesarias para que la autoridad ministerial reconociera la existencia legal de la menor y permitiera su sepelio.
La causa de muerte revelada por los exámenes forenses describe un panorama de abandono sistemático. El dictamen médico determinó que la menor falleció por broncoaspiración por Ascaris Lumbricoides. En términos llanos, la bebé sufrió una asfixia provocada por la obstrucción de sus vías respiratorias con parásitos, una condición derivada de la severa insalubridad y la falta de cuidados básicos por parte de sus progenitores.
Los padres de la menor, identificados como Mónica Vianey “N”, de 27 años, y Carlos Manuel “N”, de 31 años, se encuentran bajo custodia de las autoridades. Ambos enfrentan cargos por omisión de cuidados y maltrato. Según los reportes, la pareja se dedicaba a la recolección de desechos y vivía en un entorno de acumulación de basura y adicción a estupefacientes, lo que vulneró fatalmente la salud de la recién nacida.
Mientras se llevan a cabo los servicios funerarios, gestionados con el apoyo del DIF Municipal de Veracruz para la asignación de una fosa en el Panteón Municipal, la atención se centra ahora en los tres hermanos de Brisa. Los menores permanecen internados en la Torre Pediátrica de Veracruz, donde reciben tratamiento médico especializado. El Sistema DIF mantendrá el resguardo de los niños para garantizar su protección y restituir sus derechos fundamentales, tras haber sido rescatados de un entorno de alto riesgo.


