La crisis humanitaria en la frontera norte de México y el sur de Estados Unidos ha cobrado una nueva víctima, evidenciando las fallas críticas en los protocolos de atención para migrantes vulnerables. Un hombre invidente, originario de Myanmar, fue hallado sin vida apenas una semana después de que la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos (CBP) lo liberara en una zona desconocida, dejándolo a su suerte a pesar de su condición de discapacidad visual total.
El fallecido había llegado a territorio estadounidense tras una travesía transcontinental, huyendo de la violencia y la persecución sistemática ejercida por el gobierno militar en su país de origen. Al entregarse a las autoridades para solicitar asilo, fue procesado bajo los protocolos migratorios vigentes; sin embargo, tras su liberación, el sistema no proporcionó las garantías mínimas de seguridad o acompañamiento necesarias para una persona que no puede valerse por sí misma en un entorno hostil y desconocido.
El cuerpo del refugiado fue localizado siete días después de su salida del centro de detención. Las organizaciones de derechos humanos han calificado el hecho como una negligencia criminal, señalando que la liberación de una persona ciega en una zona fronteriza, sin contacto con redes de apoyo o servicios sociales, equivale a una sentencia de muerte. Este incidente pone bajo la lupa la responsabilidad de la Patrulla Fronteriza en el manejo de casos con necesidades especiales.
Para México, esta noticia resuena con particular fuerza debido a que miles de migrantes de diversas nacionalidades —incluyendo asiáticos y africanos— transitan por territorio nacional enfrentando barreras lingüísticas y físicas similares. La falta de intérpretes y de protocolos específicos para personas con discapacidad en ambos lados de la frontera agrava la vulnerabilidad de quienes ya huyen de situaciones extremas.
Hasta el momento, las autoridades migratorias estadounidenses no han emitido una postura oficial detallada sobre los criterios que llevaron a la liberación del hombre sin asistencia alguna. Mientras tanto, colectivos de apoyo al migrante exigen una investigación exhaustiva y una reforma inmediata en la gestión de casos de refugiados con discapacidades para evitar que la búsqueda de refugio termine en una tragedia evitable.


