Progreso, Yucatán, amaneció bajo un clima de alta tensión este miércoles debido a una intensa movilización de trabajadores del mar. Decenas de pescadores pertenecientes al puerto de abrigo conocido como "La Caleta" decidieron tomar medidas drásticas y bloquear el libramiento que conecta con este refugio pesquero, como respuesta a lo que califican como una serie de operativos arbitrarios e ilegales por parte de las autoridades federales.
El punto de mayor conflicto se registró en la intersección de la calle 41 por 122, en la colonia Vicente Guerrero, zona estratégica para el movimiento logístico del puerto. En este sitio, un contingente de aproximadamente 100 pescadores utilizó troncos, ramas y diversos objetos para cerrar el paso vehicular de manera total, interrumpiendo el flujo hacia una de las áreas más sensibles para la actividad económica de la región.
La inconformidad surge a raíz de los recientes decomisos de embarcaciones menores y cargamentos de producto marino realizados por elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR) en conjunto con personal de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). Los manifestantes sostienen firmemente que estas acciones carecen de fundamento legal y representan un golpe directo a su sustento y a la economía de sus familias, las cuales dependen exclusivamente de la actividad extractiva.
Por su parte, las dependencias federales han justificado sus intervenciones bajo el argumento de que las lanchas interceptadas transportaban especies que se encuentran actualmente bajo régimen de veda. Las autoridades aseguran que estas medidas son necesarias para garantizar la preservación de los recursos marinos en el litoral yucateco y combatir la pesca furtiva que afecta al sector a largo plazo.
Sin embargo, los pescadores locales denuncian que los criterios de inspección son irregulares y que el aseguramiento de sus herramientas de trabajo se ha vuelto una práctica recurrente que los criminaliza injustificadamente. Para los hombres de mar de La Caleta, el rigor de la ley parece aplicarse de manera selectiva, afectando principalmente a los pequeños productores y dejando de lado otras problemáticas de fondo en la industria.
Este conflicto se enmarca en un contexto de creciente vigilancia en las costas mexicanas, donde la SEMAR ha asumido un rol protagónico en la protección portuaria y el control de los recursos naturales. Hasta el momento, el bloqueo en Progreso se mantiene activo, y los inconformes han advertido que no liberarán la vía hasta que se establezca una mesa de diálogo con representantes de alto nivel que garantice el respeto a su labor y la devolución de las unidades retenidas.

