La Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS) ha alzado la voz de protesta contra lo que califica como una nueva injerencia política en el ámbito deportivo. A través de un comunicado oficial difundido por el portal especializado Jit, el organismo denunció que el gobierno de Estados Unidos negó las visas a ocho integrantes de la delegación que representará a la isla en el VI Clásico Mundial de Béisbol (WBC), programado para marzo de 2026.
Entre las bajas forzadas por la administración estadounidense destacan figuras clave en la estructura del equipo antillano. Se trata de Juan Reinaldo Pérez Pardo, presidente de la FCBS, y Carlos del Pino Muñoz, secretario general del organismo. Sin embargo, el golpe más sensible en el terreno de juego es la ausencia de Pedro Luis Lazo Iglesias, legendario exlanzador y actual entrenador de pitcheo del conjunto nacional, cuya experiencia es considerada vital para las aspiraciones de la escuadra cubana.
La federación cubana señaló que esta negativa no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de obstáculos administrativos que han dificultado la integración de la nómina. Según el organismo, el proceso de inscripción para Cuba estuvo sujeto a plazos y permisos especiales que no se exigieron al resto de las naciones participantes, debido a la necesidad de contar con licencias específicas del gobierno estadounidense para que los organizadores pudieran invitar formalmente a la isla.
El conflicto trasciende lo deportivo, pues el Clásico Mundial de 2026 tiene un valor estratégico adicional: el torneo otorgará dos plazas directas para el continente americano de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La exclusión de personal técnico y directivo fundamental pone en desventaja competitiva a una de las potencias históricas de la región, en un certamen que se disputará del 5 al 17 de marzo en sedes repartidas entre Estados Unidos, Japón y Puerto Rico.
Para la afición mexicana y caribeña, esta noticia resuena con fuerza, ya que México y Cuba comparten una histórica rivalidad y fraternidad en el ‘rey de los deportes’. La situación reaviva el debate sobre cómo las tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana continúan afectando el desarrollo de competencias internacionales que, en teoría, deberían fomentar la unidad a través del deporte. Hasta el momento, las autoridades migratorias de Estados Unidos no han emitido una postura oficial sobre los motivos específicos del rechazo de estos visados.


