La Habana, Cuba – En un suceso que ha encendido las alarmas de seguridad en el Caribe, las autoridades cubanas informaron sobre un enfrentamiento armado en aguas territoriales que resultó en la muerte de cuatro personas y la detención de otras seis. Los hechos ocurrieron cuando una lancha rápida, identificada con la matrícula estadounidense FL7726SH, fue detectada incursionando de manera sospechosa en el noroeste de la isla.

De acuerdo con el reporte oficial, el incidente tuvo lugar a aproximadamente una milla náutica (1.8 kilómetros) de Cayo Falcones, una ubicación estratégica situada a tan solo 50 kilómetros de la célebre zona turística de Varadero. La presencia de la nave llamó la atención de las Tropas Guardafronteras, debido a que el punto más cercano de territorio estadounidense, en los Cayos de Florida, se localiza a unos 180 kilómetros de distancia hacia el norte.

La tensión escaló rápidamente cuando una unidad de superficie de las fuerzas de seguridad cubanas se aproximó a la embarcación con el fin de proceder a la identificación de rutina de sus tripulantes. Según los informes preliminares, desde la lancha rápida se inició un ataque con armas de fuego contra los agentes cubanos, hiriendo al comandante de la nave oficial durante la primera ráfaga de disparos.

En respuesta a la agresión directa, los efectivos cubanos repelieron el fuego. Tras el intercambio de disparos, las autoridades confirmaron el fallecimiento de cuatro de los ocupantes de la nave con placas de Florida. Asimismo, se logró la captura de seis tripulantes más, quienes se encuentran actualmente bajo custodia de las autoridades correspondientes para determinar su estatus legal y el motivo de su incursión en aguas territoriales.

Para México, este suceso no pasa desapercibido, ya que la seguridad en el Estrecho de Florida y el Mar Caribe es un tema de interés nacional por la cercanía con las costas de Quintana Roo. Incidentes de este tipo suelen estar vinculados a redes de tráfico de personas o contrabando, actividades que afectan la estabilidad de toda la región. El gobierno cubano se encuentra investigando si este evento representa un acto de imprudencia criminal o una provocación deliberada en un contexto de relaciones bilaterales históricamente tensas entre La Habana y Washington.