La veterana actriz Susan Sarandon ha sacudido la industria cinematográfica internacional con sus recientes declaraciones en Granada, España. En el marco de las actividades previas a la entrega del Premio Goya Internacional, la ganadora del Oscar confesó abiertamente las represalias que ha enfrentado por su activismo político. "No pude hacer ninguna película durante este tiempo", afirmó la actriz al referirse al último año, periodo en el cual su nombre parece haber sido borrado de las listas de casting en los grandes estudios de Hollywood.

La situación de Sarandon escaló tras su participación en una manifestación en favor de Palestina en Nueva York en noviembre de 2023. Desde entonces, lo que comenzó como rumores de tensiones se convirtió en una realidad tangible: su agencia de representación, United Talent Agency (UTA), decidió rescindir su contrato y varios proyectos en etapa de preproducción retiraron sus ofertas de trabajo. Para el público mexicano, que ha seguido la trayectoria de la actriz en cintas icónicas como "Thelma & Louise", esta noticia resuena como un recordatorio del límite entre la libertad de expresión y las políticas corporativas en el epicentro del entretenimiento mundial.

Lo que hoy trasciende y aporta un matiz nuevo a esta situación es el testimonio directo de Sarandon sobre la magnitud del aislamiento profesional. A diferencia de las filtraciones iniciales de finales del año pasado, la actriz confirmó en suelo español que el bloqueo no fue parcial, sino una exclusión total dentro del circuito de los grandes estudios comerciales. La novedad radica en la confirmación de que, tras meses de silencio, su estatus de "persona non grata" en la industria estadounidense se mantiene vigente y sin señales de cambio a corto plazo.

No obstante, queda por confirmar si esta exclusión afectará también sus futuras colaboraciones con productoras independientes o si buscará refugio en el cine europeo, considerando que su presencia en los Goya busca estrechar lazos con la industria de habla hispana. Por ahora, el caso de Sarandon se suma a una lista de figuras de Hollywood que denuncian una nueva era de "listas negras" motivadas por posturas ideológicas. Mientras tanto, la comunidad cinematográfica internacional sigue de cerca este proceso, que pone en duda la apertura democrática en la meca del cine.