Un tribunal en el Reino Unido dictó sentencia de prisión contra Mohammed Suffi, un joven de 23 años que protagonizó un impactante incidente al embestir con su vehículo a una multitud en la ciudad de Birmingham. Los hechos, captados en video por cámaras de seguridad, muestran el momento en que Suffi dirige su camioneta SUV de lujo contra un grupo de personas que se encontraban afuera de un establecimiento nocturno.
El incidente tuvo lugar frente a 'The Tunnel Club' durante la celebración de la denominada 'Freshers Week'. Para el contexto del público mexicano, esta festividad es la semana de bienvenida para estudiantes de nuevo ingreso en las universidades británicas, un periodo caracterizado por eventos masivos y una alta afluencia de jóvenes en centros de entretenimiento. Lo que debía ser una noche de celebración se tornó en tragedia cuando el Mercedes conducido por Suffi avanzó directamente hacia la fila de asistentes.
De acuerdo con las investigaciones policiales y los reportes presentados ante la corte, el conductor se encontraba bajo los efectos de sustancias prohibidas al momento del atropellamiento. Tras impactar a los jóvenes, Suffi no detuvo su marcha ni intentó auxiliar a los heridos, dándose a la fuga de manera inmediata. Las autoridades locales describieron las imágenes del suceso como estremecedoras, destacando la falta de consideración por la vida humana mostrada por el ahora sentenciado.
Durante el proceso judicial, la fiscalía presentó pruebas toxicológicas que confirmaron la presencia de drogas en el sistema de Suffi, lo que agravó significativamente su situación legal. El juez encargado del caso subrayó la gravedad de utilizar un vehículo de gran tamaño como una herramienta de agresión en un espacio densamente poblado, calificando el acto como una negligencia criminal extrema.
Aunque no se detalló la cifra exacta de personas con lesiones permanentes, el impacto psicológico y físico en las víctimas fue un factor determinante para dictar la pena privativa de la libertad. Este caso ha generado una fuerte reacción en la sociedad británica, reforzando el debate sobre la seguridad en las zonas de entretenimiento nocturno y las penas estrictas para quienes conducen bajo el influjo de estupefacientes, un problema que también resuena de manera importante en los centros urbanos de México.



