En un acto que resalta la importancia de la profesionalización legislativa en México, el Senado de la República celebró el cuadragésimo aniversario del Instituto Belisario Domínguez (IBD). A través de una sesión solemne, los legisladores reconocieron la trayectoria de este organismo, el cual se ha consolidado como el principal soporte técnico, académico y de investigación estratégica para la Cámara Alta.

Durante la ceremonia, la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Mesa Directiva, enfatizó que en la era actual, caracterizada por la saturación de información efímera y el ruido mediático, el IBD cumple una función vital para la democracia. Según la legisladora, el instituto debe representar el valor de la pausa reflexiva y el dato duro, elementos indispensables para elevar la calidad del debate tanto en las comisiones dictaminadoras como en el Pleno del Senado.

Castillo Juárez subrayó que el conocimiento generado por el instituto no debe quedar archivado como simple material de consulta académica. Por el contrario, instó a sus colegas a utilizar estos insumos como la base de un apoyo efectivo para las deliberaciones que definen el rumbo del país. La meta principal es que cada dictamen y decisión legislativa cuente con un respaldo técnico y estadístico sólido que garantice beneficios reales y medibles para la ciudadanía mexicana.

Por su parte, la senadora Virginia Magaña Fonseca, presidenta de la Comisión Medalla Belisario Domínguez, se sumó al reconocimiento del organismo, destacando su labor constante en la elaboración de estudios sobre el desarrollo nacional. El IBD es responsable de analizar temas de alta complejidad, que van desde el Presupuesto de Egresos de la Federación hasta las reformas constitucionales de gran calado, permitiendo que los legisladores cuenten con un panorama objetivo ante los retos nacionales.

Fundado en el corazón del Poder Legislativo, el Instituto Belisario Domínguez rinde homenaje con su nombre al mártir chiapaneco que dio su vida por la libertad de expresión y la integridad del Congreso. A 40 años de su creación, el instituto reafirma su compromiso de ser un puente entre la academia y el quehacer político, asegurando que la producción de leyes en México no responda a ocurrencias, sino a una metodología rigurosa que fortalezca el Estado de Derecho en un entorno global cada vez más complejo.