A simple vista, el pasillo de artículos de limpieza en cualquier supermercado mexicano parece una explosión de colores sin mayor sentido que el diseño visual. Sin embargo, detrás de esos tonos amarillos, verdes, azules y rosas se esconde un código funcional que todo consumidor debería conocer antes de lavar el primer plato. Recientemente, el portal especializado en tecnología y consejos para el consumidor, CNET —una de las fuentes de referencia más importantes en Estados Unidos sobre guías de productos—, publicó un informe detallando por qué es crucial identificar estos colores para preservar la vida útil de nuestra cocina.
El color de la fibra adherida a la esponja indica, primordialmente, el nivel de abrasividad del material. El error más común en los hogares mexicanos es utilizar la misma esponja para todas las superficies, lo que puede resultar en sartenes de teflón arruinados o cristalería opaca por los rayones. Según los expertos, el código estándar se divide de la siguiente manera:
Fibra Verde: Es la más común y la que requiere mayor precaución. Está diseñada para una limpieza pesada. Su alto nivel de abrasividad es ideal para ollas de acero inoxidable, parrillas y superficies que no se rayen fácilmente. No debe usarse nunca en sartenes con recubrimiento antiadherente o superficies delicadas.
Fibra Azul: Esta suele ser la opción más segura para el uso diario en la cocina moderna. Es una esponja diseñada para no rayar, ideal para sartenes de teflón, vajillas de cerámica y superficies de vidrio. Aunque tiene capacidad de tallar, sus fibras son más suaves y no dañan los acabados protectores.
Fibra Amarilla o Blanca: Representan el nivel más bajo de abrasividad. Se recomiendan exclusivamente para superficies extremadamente delicadas, como copas de cristal fino, porcelana o artículos de repostería que solo requieren un lavado suave. A menudo, estas esponjas también son utilizadas en áreas de baño para evitar la contaminación cruzada con la cocina.
Fibra Roja o Rosa: Aunque son menos frecuentes en el uso doméstico general, suelen reservarse para tareas de limpieza profunda en áreas sanitarias o superficies que requieren un tallado intenso pero controlado, dependiendo de la marca específica.
Además de la protección de los utensilios, este sistema de colores facilita la higiene bacteriana. Al asignar un color específico para cada área (por ejemplo, azul para trastes y rosa para el fregadero o superficies externas), se reduce drásticamente el riesgo de contaminación cruzada. En conclusión, la próxima vez que elija un paquete de esponjas, recuerde que el color es su mejor aliado para mantener una cocina impecable y funcional por más tiempo.



