Mantener el hogar en orden representa uno de los mayores desafíos para las familias mexicanas contemporáneas, donde las largas jornadas laborales y los tiempos de traslado suelen dejar poco espacio para la limpieza. Sin embargo, una propuesta que ha comenzado a ganar tracción en medios internacionales como el diario británico Daily Mail, sugiere un cambio radical de perspectiva: realizar las labores domésticas mientras se duerme.

El concepto, que muchos podrían confundir a primera vista con una actitud negligente, se basa en la optimización de los tiempos muertos y el uso estratégico de la tecnología doméstica. De acuerdo con el testimonio de expertos en organización retomados por la publicación, el secreto mejor guardado para tener una casa reluciente no es dedicarle horas de esfuerzo físico extenuante durante el día, sino establecer rutinas nocturnas que permitan que los procesos trabajen por sí mismos durante la madrugada.

La premisa fundamental de este método es la preparación. Al realizar una serie de ajustes y tareas específicas antes de ir a la cama, se logra que el hogar esté prácticamente listo al amanecer. Entre las tácticas más comunes se encuentra la programación de electrodomésticos, como lavadoras o lavavajillas, para que completen sus ciclos justo antes de que los habitantes despierten. En el contexto de México, esto también implica dejar listos los preparativos para el desayuno o el café, y realizar una sesión de ordenamiento rápido de quince minutos en áreas comunes como la sala y la cocina.

Este enfoque no solo busca un beneficio estético en la vivienda, sino también una mejora en la salud mental de las personas. Despertar en un entorno ordenado reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, permitiendo que la jornada inicie con mayor claridad y energía. Según los promotores de esta rutina, el objetivo es eliminar la fatiga de decisión que ocurre por la mañana, cuando el caos doméstico suele competir con las responsabilidades profesionales.

Para implementar este sistema, se recomienda seguir pasos sencillos pero constantes: despejar las superficies de trabajo de la cocina, cargar los dispositivos electrónicos fuera de la vista y asegurarse de que cada objeto regrese a su lugar asignado antes de apagar las luces. Aunque algunos críticos consideran que dedicar tiempo al quehacer antes de dormir puede afectar el descanso, los practicantes aseguran que la satisfacción de despertar en un hogar limpio compensa con creces el esfuerzo nocturno.

En conclusión, el método de limpieza nocturna se perfila como una herramienta de gestión de tiempo valiosa para quienes buscan equilibrar la vida personal con las exigencias del día a día. Lejos de ser un acto de pereza, se trata de una estrategia de eficiencia que permite que el hogar trabaje para sus dueños, y no al revés.