Moscú, Rusia — En un nuevo capítulo de la tensa relación geopolítica entre el Kremlin y la Casa Blanca, el gobierno de la Federación de Rusia ha alzado la voz para exigir la liberación inmediata del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, calificó el proceso legal iniciado en Estados Unidos como una herramienta de presión política que carece de fundamentos jurídicos internacionales legítimos.

Durante una conferencia de prensa, Zajárova enfatizó que Moscú sigue "con atención" la situación en torno a lo que denominó el "llamado proceso judicial" contra el mandatario venezolano. Según la funcionaria rusa, estas acciones forman parte de una estrategia sistemática de hostigamiento por parte de Washington, cuyo objetivo principal sería desestabilizar al gobierno de Caracas y socavar la soberanía del país sudamericano. La postura rusa se alinea con su histórica defensa del principio de no intervención en los asuntos internos de Estados soberanos.

El trasfondo de esta enérgica declaración se sitúa en los cargos presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra la cúpula del gobierno venezolano, los cuales incluyen acusaciones graves de narcoterrorismo y corrupción. No obstante, para el Kremlin, el uso de tribunales nacionales para perseguir a jefes de Estado extranjeros constituye una violación flagrante del derecho internacional y sienta un precedente peligroso para la diplomacia global contemporánea.

Para México, esta situación reviste una importancia estratégica y diplomática particular. Dada la posición tradicional de la política exterior mexicana, fundamentada en la Doctrina Estrada que aboga por la autodeterminación de los pueblos, el conflicto entre las grandes potencias sobre el destino político de Venezuela suele ser un tema de intenso debate en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). La estabilidad de la región latinoamericana y la relación de México con sus socios comerciales se ven directamente influenciadas por el desenlace de estas tensiones internacionales.

La exigencia de Rusia no solo busca la libertad de la pareja presidencial venezolana, sino que también refuerza el papel de Moscú como el principal aliado estratégico de Caracas en el escenario mundial. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno estadounidense no ha emitido una respuesta oficial ante las declaraciones de Zajárova, manteniendo firme su postura de que los procesos judiciales federales son independientes de las presiones diplomáticas externas.