Moscú, Rusia.– En un reciente pronunciamiento que recalibra las expectativas diplomáticas a nivel global, el Kremlin ha precisado el estado actual de las posibles negociaciones de paz con Ucrania. Dmitry Peskov, vocero oficial de la presidencia rusa, señaló que, por el momento, no existen las premisas necesarias para un diálogo que ponga fin a las hostilidades, subrayando una postura de escepticismo frente a la disposición de Kiev y sus aliados occidentales.
De acuerdo con las declaraciones oficiales, la administración de Vladímir Putin sostiene que Rusia nunca ha cerrado la puerta al diálogo; sin embargo, responsabilizan directamente al gobierno de Volodímir Zelenski por el estancamiento diplomático. Peskov recordó que existe un decreto legal vigente en Ucrania que prohíbe explícitamente cualquier negociación con el actual liderazgo ruso, lo cual representa, desde la perspectiva de Moscú, un obstáculo legal e institucional insuperable en el corto plazo.
Este posicionamiento surge en un contexto de alta relevancia para la política exterior mexicana. México, a través de su representación en la Asamblea General de la ONU y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ha instado de manera recurrente a una resolución pacífica y mediada del conflicto. La prolongación de la guerra ha impactado directamente en la economía nacional, especialmente en la volatilidad de los precios de los energéticos y la inflación en productos básicos como el trigo y los fertilizantes, temas que preocupan al sector agropecuario mexicano.
El portavoz ruso también hizo referencia a los acuerdos alcanzados preliminarmente en Estambul durante los primeros meses del conflicto en 2022. Según el Kremlin, aquellos borradores podrían haber servido como una base sólida para la paz, pero la situación política y territorial ha cambiado drásticamente desde entonces. Peskov enfatizó que cualquier nuevo acercamiento tendría que considerar necesariamente las "nuevas realidades geográficas", refiriéndose a los territorios que Rusia ha anexado formalmente a su federación.
Por su parte, la comunidad internacional observa con cautela estos anuncios. Mientras que Ucrania insiste en la retirada total de las tropas rusas y la restauración de sus fronteras de 1991 como condición mínima para sentarse a la mesa, el Kremlin reafirma que su "operación militar especial" continuará hasta alcanzar sus objetivos estratégicos si la vía diplomática permanece bloqueada. Para México, la falta de una hoja de ruta clara hacia la paz implica mantener una diplomacia de neutralidad activa, buscando mitigar los efectos colaterales de una guerra que parece no tener un final cercano en el horizonte.

