GINEBRA. – En el marco de una nueva fase de acercamientos diplomáticos, el gobierno de Rusia endureció su postura respecto a la duración del conflicto en Ucrania. El ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó categóricamente que Moscú no se ha fijado "fechas límites" para alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades, las cuales han cumplido ya cuatro años de devastación en Europa del Este.

De acuerdo con reportes de agencias estatales rusas, Lavrov enfatizó que la prioridad del Kremlin no es el calendario, sino el cumplimiento de las "tareas" u objetivos militares y políticos establecidos al inicio de la ofensiva. "¿Han oído algo de nosotros sobre fechas límites? No tenemos fechas límites, tenemos tareas. Las estamos llevando a cabo", declaró el canciller ante los medios internacionales previo al arranque de una serie de reuniones clave en territorio suizo.

Simultáneamente, representantes de Moscú y Kiev se trasladaron a Ginebra para entablar diálogos por separado con funcionarios de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Estos encuentros representan un nuevo esfuerzo de la Casa Blanca por mediar en el que es considerado el conflicto bélico más cruento en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. La intervención de Estados Unidos busca frenar una guerra que ha dejado cientos de miles de bajas, millones de desplazados y una crisis humanitaria con repercusiones globales.

A pesar de la presión internacional y la urgencia de Washington, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, moderó las expectativas al señalar que es prematuro realizar pronósticos sobre el éxito de esta ronda de conversaciones. Hasta el momento, las negociaciones anteriores han fracasado debido a la brecha insalvable entre las partes: mientras Moscú insiste en demandas territoriales y políticas que considera inamovibles, el gobierno de Kiev ha rechazado sistemáticamente tales condiciones, calificándolas de una rendición absoluta.

Para México, la evolución de este conflicto sigue siendo un punto de atención prioritaria en su política exterior. Aunque la diplomacia mexicana ha abogado tradicionalmente por la solución pacífica de las controversias y el respeto a la soberanía, la prolongación de la guerra impacta directamente en la volatilidad de los mercados energéticos y en el precio de los granos a nivel mundial, factores que inciden de manera indirecta en la inflación y la economía nacional.

Con las delegaciones instaladas en Ginebra, la comunidad internacional observa con cautela si la mediación estadounidense logrará flexibilizar las posturas de un conflicto que, según las declaraciones de los altos mandos rusos, no tiene un final calendarizado en el horizonte cercano.