Washington.- El escenario político de Estados Unidos vuelve a cimbrarse tras revelarse nuevos detalles sobre las maniobras del expresidente Donald Trump para influir en los resultados electorales tras su derrota en 2020. De acuerdo con informes periodísticos recientes, particularmente de The Washington Post, Trump habría revisado el borrador de una orden ejecutiva diseñada por abogados afines que le otorgaría facultades extraordinarias para intervenir directamente en el sistema electoral estadounidense.
El documento en cuestión, que consta de 17 páginas, planteaba declarar una "emergencia nacional" fundamentada en la supuesta —y desmentida por agencias de inteligencia— interferencia de China en los comicios presidenciales. Bajo este pretexto de seguridad nacional, la orden permitiría al Ejecutivo federal imponer condiciones estrictas a los estados, a pesar de que la Constitución de dicho país establece que la autoridad sobre cómo se conducen las elecciones recae soberanamente en las legislaturas locales y no en la Casa Blanca.
Entre las medidas más polémicas contempladas en el texto se encontraba la exigencia de documentos de identidad específicos para todos los votantes a nivel nacional, la obligatoriedad del recuento manual de boletas y la prohibición total del voto por correo de cara a las elecciones de mitad de mandato. Estas propuestas buscaban alterar el funcionamiento democrático antes de la renovación de la Cámara de Representantes y una parte del Senado, comicios donde la administración de aquel entonces se jugaba la continuidad de su agenda legislativa.
La relevancia de estas revelaciones coincide con declaraciones recientes del magnate, quien en un evento público admitió que sentía la necesidad de ganar "por su propio ego", reviviendo su persistente narrativa sobre un supuesto fraude electoral. Sin embargo, analistas constitucionales subrayan que el plan contenido en la orden ejecutiva representaba un desafío directo al pacto federalista de la Unión Americana y un intento de centralizar el poder electoral.
Para México, la estabilidad institucional de su principal socio comercial y vecino es un tema de vital importancia. La incertidumbre sobre la integridad de los procesos democráticos en Estados Unidos no solo afecta la política exterior, sino que tiene repercusiones directas en el tipo de cambio, las inversiones transfronterizas y la cooperación en temas críticos como la migración y la seguridad fronteriza. Un quiebre en la continuidad democrática de Washington obligaría al Estado mexicano a reconfigurar sus estrategias diplomáticas ante un panorama de inestabilidad en el norte.
Este episodio subraya la profunda polarización que persiste en el país vecino, donde las instituciones democráticas se vieron sometidas a una presión sin precedentes bajo el argumento de proteger la soberanía frente a potencias extranjeras.


