La reciente divulgación de documentos judiciales vinculados al fallecido financiero Jeffrey Epstein ha desatado una ola de indignación dentro del movimiento 'Make America Great Again' (MAGA) en Estados Unidos. Sin embargo, contra todo pronóstico, esta furia no se ha dirigido hacia el expresidente Donald Trump —a pesar de sus vínculos históricos conocidos con Epstein—, sino hacia los colaboradores y aliados más cercanos del líder republicano.

De acuerdo con un reporte de la revista Wired, las bases de apoyo de Trump han comenzado a señalar a figuras clave como Kash Patel, exfuncionario de inteligencia y defensa; Pam Bondi, exfiscal general de Florida; y Steve Bannon, el polémico estratega político y exasesor de la Casa Blanca. El descontento surge de la percepción de que estos asesores no han hecho lo suficiente para garantizar que los nombres de los involucrados en la red de tráfico sexual de Epstein sean expuestos y procesados legalmente.

Para el público en México, es importante contextualizar quiénes son estos personajes que hoy están bajo el fuego amigo. Kash Patel es considerado uno de los hombres más leales a Trump en temas de seguridad nacional, mientras que Pam Bondi fue una pieza fundamental en su equipo de defensa legal durante su primer juicio político. Por su parte, Steve Bannon es el arquitecto de la estrategia mediática del populismo de derecha en el país vecino. Que la base conservadora se lance contra ellos representa una fractura interna inusual en el bloque republicano.

Los seguidores de Trump esperaban que la liberación de los archivos resultara en una serie inmediata de arrestos de figuras de la élite política y social. Al no ocurrir estas detenciones masivas, la narrativa entre los simpatizantes ha girado hacia la sospecha de una traición interna. En foros de discusión y redes sociales, se acusa a Patel y Bondi de actuar como 'guardianes del sistema' o de formar parte del llamado 'Estado profundo' (Deep State), sugiriendo que están protegiendo intereses ocultos en lugar de cumplir con la promesa de transparencia total que el movimiento exige.

Lo más notable de este fenómeno periodístico es la inmunidad política que Donald Trump mantiene ante sus seguidores. A pesar de que el nombre del expresidente ha aparecido en registros previos relacionados con el entorno de Epstein, su base electoral ha optado por blindarlo de cualquier responsabilidad, depositando la culpa de la inacción judicial exclusivamente en su círculo cercano. Este comportamiento subraya la lealtad inquebrantable que define al núcleo duro del trumpismo de cara a los próximos comicios presidenciales.