En las últimas horas, diversos medios informan que el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, ha sido trasladado a una ubicación segura dentro del país bajo estrictas medidas de vigilancia. Esta decisión se produce en un contexto de extrema fragilidad geopolítica, luego de que se confirmara la muerte de Hassan Nasrallah, líder de la organización chií Hezbolá, en un bombardeo israelí en Beirut.
¿Qué pasó?
De acuerdo con reportes de agencias internacionales de seguridad, la Guardia Revolucionaria de Irán tomó la determinación de reubicar a Khamenei ante el temor de una incursión o ataque directo contra la infraestructura de mando en Teherán. Aunque el gobierno iraní no ha emitido un comunicado oficial detallando su ubicación exacta, la movilización de recursos militares sugiere un estado de alerta máxima en la capital.
¿Por qué importa?
La seguridad del líder supremo es una prioridad absoluta para la estabilidad del régimen iraní. Al ser la máxima autoridad política y religiosa, su integridad física es el eje central de lo que Teherán denomina el 'Eje de la Resistencia'. Una amenaza directa contra su persona escalaría el conflicto regional a un nivel de guerra total. Para México, este suceso tiene repercusiones económicas indirectas, principalmente en la volatilidad de los precios internacionales del petróleo, lo que impacta directamente en los ingresos de Pemex y el costo de las gasolinas en territorio nacional.