CIUDAD DE MÉXICO — El gobierno del Reino Unido ha tomado la decisión drástica de evacuar a parte de su personal diplomático en Irán, en medio de una creciente preocupación por una posible escalada bélica por parte de Estados Unidos. Esta medida preventiva responde directamente a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien durante su discurso sobre el Estado de la Unión delineó los argumentos que podrían justificar un ataque militar contra el régimen iraní.

En su intervención anual ante el Congreso de los Estados Unidos, Trump presentó un panorama de confrontación, señalando a Teherán como una amenaza persistente para la seguridad global y los intereses estadounidenses en el Medio Oriente. Aunque el mandatario no anunció una fecha específica para una intervención directa, el tono de su discurso fue interpretado por analistas de inteligencia británicos como el preludio de una posible confrontación armada inminente.

Para México, esta tensión internacional no es un tema menor. El panorama de un conflicto bélico en el Golfo Pérsico suele generar una volatilidad inmediata en los precios internacionales del crudo. Dado que la economía mexicana depende en gran medida de la estabilidad de los mercados energéticos y de los ingresos de Petróleos Mexicanos (PEMEX), un aumento drástico en el precio de la mezcla mexicana de exportación, acompañado de una posible inflación en los combustibles importados, podría alterar las proyecciones presupuestarias del país para el presente año.

El Reino Unido, que históricamente ha mantenido una alianza estrecha con Washington, parece estar tomando precauciones críticas para evitar que sus funcionarios queden expuestos en una zona de conflicto activo. La evacuación, aunque se maneja con hermetismo diplomático, simboliza la gravedad con la que Londres percibe las intenciones actuales de la administración Trump.

El discurso del Estado de la Unión es el evento político más relevante en la agenda de los Estados Unidos, donde el jefe del Ejecutivo detalla su visión estratégica ante las dos cámaras del Congreso. En esta ocasión, la retórica contra Irán ha encendido las alarmas no solo en las cancillerías europeas, sino también en los mercados financieros globales, que observan con cautela los siguientes movimientos de la Casa Blanca en materia de política exterior.