La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa una profunda transformación en la integración del Congreso de la Unión. La propuesta de reforma electoral, presentada este 25 de febrero, plantea una reconfiguración en el reparto de las 200 curules de representación proporcional en la Cámara de Diputados, adoptando un esquema que guarda notables similitudes con el sistema de "Listas A y B" utilizado actualmente en la Ciudad de México.

El núcleo de esta iniciativa divide la asignación de los llamados plurinominales en tres segmentos diferenciados, buscando que quienes ocupen estos espacios cuenten con un respaldo ciudadano directo derivado de procesos de campaña. De acuerdo con el documento, el primer segmento estará compuesto por 97 legisladores denominados técnicamente como los “mejores perdedores”. Se trata de candidatos que, aunque no ganaron el distrito de mayoría relativa por el que competían, obtuvieron los porcentajes de votación más altos para su partido, lo que les garantiza un lugar en San Lázaro tras haber competido activamente en territorio.

El segundo bloque contempla 95 escaños que se elegirán mediante listas directas por circunscripción plurinominal. A diferencia del modelo actual, donde las listas suelen ser cerradas y los candidatos no siempre recorren las calles, esta propuesta exige que los nombres aparezcan en las boletas para que los ciudadanos voten por ellos de forma directa. Para asegurar la equidad, estas listas deberán conformarse por un hombre y una mujer, manteniendo la alternancia de género en su integración.

Finalmente, el tercer componente de la reforma reserva ocho espacios exclusivos para diputadas y diputados que representen a los mexicanos residentes en el extranjero. Esta medida busca fortalecer el vínculo con la diáspora y garantizar que las necesidades y perspectivas de los connacionales que viven fuera del país tengan voz y voto en la máxima tribuna de la nación.

Este modelo replica la lógica del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales de la Ciudad de México, donde el Congreso local se integra mediante la combinación de una lista de prelación y una lista de candidatos que no obtuvieron el triunfo pero alcanzaron altos niveles de votación. Con esta propuesta, el Gobierno Federal busca modernizar la representación proporcional en San Lázaro y eliminar la percepción de que estos cargos son asignaciones burocráticas sin validación directa en las urnas.