Phillip Peebles, laureado con el Premio Nobel de Física en 2019, ha roto el silencio sobre un polémico encuentro ocurrido en marzo de 2006 que vincula a la élite científica con el oscuro entorno de Jeffrey Epstein. Durante una exclusiva conferencia celebrada en una isla del Caribe, Peebles presenció la llegada de un grupo de mujeres jóvenes que, según sus declaraciones actuales, eran «probablemente víctimas» de la red de tráfico sexual del fallecido financiero.

El evento no fue una reunión convencional, sino un retiro intelectual de alto nivel que contó con la participación de figuras de la talla de Stephen Hawking, el físico teórico más famoso del mundo. Peebles recordó que, en aquel momento, la presencia de las jóvenes resultó extraña y fuera de lugar para un entorno académico, aunque admitió que no generó sospechas inmediatas sobre la naturaleza criminal de las actividades de Epstein. «No tenía conocimiento de los crímenes de Epstein en ese entonces», afirmó el cosmólogo, buscando desmarcarse del escándalo que ha sacudido a la comunidad científica internacional.

Para el público mexicano, el nombre de Jeffrey Epstein es sinónimo de uno de los casos de abuso de poder y explotación sexual más grandes de la historia reciente en Estados Unidos. Epstein, un financiero que cultivó vínculos con presidentes, empresarios y académicos, utilizaba su fortuna para rodearse de mentes brillantes, a menudo financiando investigaciones para ganar legitimidad social y acceso a círculos de influencia inalcanzables para otros.

El testimonio de Peebles añade una nueva perspectiva sobre cómo Epstein operaba para normalizar su entorno. Al invitar a científicos de renombre mundial como Hawking a sus propiedades privadas, el magnate lograba crear una fachada de prestigio y normalidad que, presuntamente, servía para encubrir sus actividades ilícitas. Aunque Peebles enfatizó que su asistencia fue estrictamente profesional y centrada en la física, la mención de las jóvenes subraya la omnipresencia del abuso en las propiedades del magnate.

Estas revelaciones surgen en un momento donde la opinión pública exige transparencia sobre quiénes conocían las actividades de Epstein y por qué se permitió que su red operara durante décadas. La comunidad científica, por su parte, sigue lidiando con el estigma de haber aceptado hospitalidad y recursos de un hombre cuya herencia está manchada por la explotación de menores y mujeres jóvenes.