La Guardia Nacional inició operativos este jueves en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para evitar que conductores de aplicación te dejan subir a sus unidades en zona federal. A pesar de la presencia policial desde las primeras horas de la mañana, los usuarios reportan que continúan solicitando servicios de plataformas como Uber y Didi para evitar las altas tarifas de los taxis concesionados, desafiando la vigilancia de los agentes federales en las terminales 1 y 2.
El despliegue de seguridad busca inhibir la operación de transporte privado no autorizado dentro del polígono del aeropuerto capitalino. Mientras las autoridades patrullan los accesos principales, los pasajeros enfrentan la incertidumbre de si sus conductores podrán llegar al punto de encuentro o si serán sancionados. En testimonios recabados durante la jornada, algunos viajeros aseguran estar dispuestos a caminar fuera de los límites federales o usar el Metro si los oficiales impiden el abordaje, buscando alternativas más económicas frente a los costos de taxis establecidos que superan los 300 pesos por trayectos breves. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre el depósito acumulado de la Beca Benito Juárez.)
Este conflicto en México refleja una tensión creciente que también se vive en aeropuertos de España, Colombia y Argentina, donde la regulación de plataformas digitales frente al gremio de taxistas tradicionales sigue sin una solución definitiva. En territorio mexicano, el AICM es el epicentro de esta disputa legal que afecta tanto a turistas nacionales como a los miles de viajeros internacionales que aterrizan diariamente en la capital del país esperando opciones de movilidad modernas y competitivas. (Lee también: Así es como familias buscan verdad en Juárez ante el silencio de las autoridades.) (Lee también: 5 razones por las que la Beca Benito Juárez será clave este abril.)
Hasta el momento, se han observado casos donde vehículos de aplicación logran recoger pasajeros justo frente a las patrullas de la Guardia Nacional sin que se concrete una detención inmediata, aunque la vigilancia se mantiene activa de forma permanente. Queda pendiente de confirmar si se aplicarán multas administrativas severas a los conductores durante las próximas horas o si el operativo se limitará a una presencia disuasoria para redirigir a los usuarios hacia los servicios de transporte autorizados por el aeropuerto.





