Miles de ciudadanas marchan mujeres hoy en estados como Morelos, Sinaloa, Tamaulipas y Chiapas con el objetivo de exigir justicia por los feminicidios y el cese de la violencia machista. Estas protestas ocurren de manera simultánea en puntos clave de cada entidad para denunciar la falta de resultados en las investigaciones ministeriales vigentes. La movilización de este día busca visibilizar el estancamiento de expedientes judiciales que han dejado a cientos de familias sin respuestas claras por parte de las autoridades locales.

En Morelos y Sinaloa las manifestantes recordaron a las víctimas de feminicidio mediante la lectura de nombres y la instalación de memoriales en plazas públicas. Los colectivos locales señalaron que la impunidad en estos casos ha generado un clima de desconfianza hacia las fiscalías estatales, las cuales no han logrado reducir los índices de mortalidad violenta contra las mujeres en lo que va del año. Las concentraciones iniciaron desde temprana hora y se han mantenido activas frente a las sedes del poder ejecutivo de cada capital.

La situación en Tamaulipas y Chiapas se centró en la exigencia de detener a violadores plenamente identificados que aún permanecen en libertad. Las organizaciones civiles denuncian que las carpetas de investigación avanzan con lentitud, lo que permite que los agresores evadan la justicia con facilidad. Este fenómeno de impunidad es el principal motor de la movilización ciudadana que hoy recorre las calles principales de estas regiones mexicanas, donde el reclamo por seguridad es generalizado.

Estas manifestaciones tienen una fuerte resonancia en España y el resto de Latinoamérica, donde movimientos similares han transformado la legislación sobre violencia de género en los últimos años. La visibilidad de estos conflictos en México presiona a las instituciones para adoptar modelos de justicia con perspectiva de género que ya se discuten activamente en foros internacionales. La región observa con atención cómo el Estado mexicano responde ante un reclamo social que se vuelve cada vez más estructural y organizado.

Se mantiene pendiente de confirmar si las autoridades locales recibirán a las representantes de los colectivos para establecer mesas de diálogo inmediatas este mismo día. Por ahora, las marchas continúan su curso de forma pacífica, aunque con un tono de urgencia ante el incremento de agresiones reportadas en zonas urbanas y rurales. El despliegue de seguridad se ha limitado a labores de tránsito para garantizar la integridad de quienes participan en las concentraciones masivas.





