Estados Unidos cayó a su peor nivel en libertad de prensa durante el inicio de 2025 al registrar apenas 45.87 puntos de 100 posibles en el Índice Chapultepec. Esta cifra, divulgada este martes por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), representa un desplome de 22.65 unidades respecto a la medición anterior. El país norteamericano abandonó la categoría de baja restricción para situarse ahora en el grupo de naciones en restricción, descendiendo de la cuarta a la undécima posición en el escalafón regional.

El reporte técnico documenta un total de 170 agresiones contra comunicadores en territorio estadounidense en lo que va del segundo mandato de Donald Trump. La métrica más afectada fue la de Ciudadanía informada y libre de expresarse, donde el país obtuvo apenas 12 de los 30 puntos disponibles. Los jueces y analistas encargados del índice señalaron que existe una respuesta estatal deficiente para combatir la desinformación y una tendencia gubernamental orientada a limitar el flujo de datos públicos.

Para México, este retroceso en la potencia vecina representa un desafío diplomático y social considerable, ya que históricamente los estándares de Washington sirven como marco de referencia para las políticas de libertad de expresión en Latinoamérica. El informe de la SIP subraya que la inefectividad de los mecanismos de protección en la región se ve agravada cuando el principal referente democrático del continente muestra señales de fragilidad institucional y hostilidad hacia el ejercicio periodístico independiente.

En términos de operatividad, la categoría de Control de medios y periodismo fue la única donde el país superó el nivel medio con 16.33 puntos de 30. No obstante, en la Actuación del Estado contra la violencia hacia comunicadores, la calificación fue de 17.54 sobre 40, lo que refleja una brecha crítica entre la protección constitucional teórica y la realidad que enfrentan los reporteros en el terreno. Este escenario plantea interrogantes sobre la estabilidad de los derechos civiles fundamentales en el corto plazo.

Lo que sigue ahora es una revisión de los protocolos de seguridad para corresponsales extranjeros y medios locales, dado que el informe destaca acciones gubernamentales específicas para restringir el acceso a la información. La SIP continuará monitoreando el comportamiento de las agencias federales, mientras que en España y el resto de Iberoamérica la noticia ha generado preocupación por el posible efecto contagio de estas políticas restrictivas en otros gobiernos de la región.