disparos mosqueton: Los disparos de mosquetón en el carnaval de San Baltazar Campeche, Puebla, dejaron un saldo de tres heridos tras una riña masiva ocurrida este fin de semana en las calles principales de la junta auxiliar. El evento, que forma parte de las celebraciones tradicionales de la región, se transformó en un escenario de violencia cuando grupos de danzantes conocidos como huehues se enfrentaron físicamente, utilizando sus armas artesanales para agredir a otros asistentes. La emergencia fue atendida por paramédicos locales, quienes confirmaron el traslado de los lesionados a diversos centros hospitalarios para recibir atención urgente por heridas de proyectil y trauma.
Testigos presenciales relatan que el conflicto inició por una disputa verbal entre cuadrillas que rápidamente escaló a los golpes y, posteriormente, al uso de pólvora. Mientras las autoridades municipales reportan que el incidente fue controlado minutos después, versiones extraoficiales de vecinos indican que el pánico se apoderó de las familias presentes debido a que las detonaciones de armas de fuego se mezclaron con los disparos de mosquetón característicos del festejo. Hasta el momento, el estado de salud de uno de los heridos permanece bajo pronóstico reservado, mientras que los otros dos se reportan estables tras las intervenciones médicas iniciales. (Lee también: 5 razones por las que el alcalde miguel hidalgo pide cancelar este acuerdo.)
Este violento suceso en Puebla pone de manifiesto la falta de controles estrictos sobre el uso de explosivos y armas antiguas en festividades populares, un problema que afecta recurrentemente a diversos municipios de México y que guarda similitudes con incidentes en celebraciones tradicionales en España y otros países de Latinoamérica. La falta de un marco regulatorio homogéneo permite que estos instrumentos, diseñados para el espectáculo, sean utilizados como armas letales en momentos de tensión social. La relevancia de este caso trasciende lo local, pues reabre la discusión sobre la prohibición de la pólvora en eventos masivos donde la seguridad ciudadana se ve comprometida. (Lee también: Por qué Movimiento Ciudadano cambia todo al rechazar la alianza con el PRI.) (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre las diferencias del Plan B de Sheinbaum.)
Lo que sigue ahora es una investigación exhaustiva por parte de la Fiscalía General del Estado para identificar a los responsables de accionar los mosquetones contra la multitud. Aunque la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha reforzado la vigilancia en las juntas auxiliares aledañas, no se ha confirmado la detención de ningún involucrado directo en la gresca. El gobierno local enfrenta ahora la presión de grupos civiles que exigen la cancelación de desfiles similares si no se garantiza un operativo de seguridad que impida el ingreso de personas armadas o bajo el influjo de sustancias a los contingentes de danzantes.






