La ofensiva militar conjunta entre Israel y Estados Unidos contra el régimen de Irán marca un punto de quiebre este domingo 2 de marzo con las últimas noticias sobre la disposición de Teherán para negociar. El presidente Donald Trump confirmó que el avance de las tropas es más veloz de lo previsto y advirtió que las operaciones podrían extenderse hasta cuatro semanas más en territorio iraní. Esta situación ha generado una alerta roja en los mercados internacionales desde las primeras horas de esta mañana en el horario central de México.

El ministro de Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, reveló que su homólogo iraní Abás Araqchí busca detener la escalada violenta mediante esfuerzos diplomáticos serios. Esta postura surge inmediatamente después del asesinato del máximo líder iraní, un evento que ha desestabilizado la región y forzado a las autoridades locales a buscar una salida política ante la superioridad armamentística mostrada por la coalición liderada por Washington.
Para México y el resto de Latinoamérica, este conflicto genera una incertidumbre inmediata en los mercados energéticos y una potencial volatilidad del peso frente al dólar. La cancillería mexicana mantiene bajo observación el desarrollo de las hostilidades debido a las implicaciones directas en el precio de los combustibles y la seguridad de las rutas comerciales que conectan con Europa y Asia. La relevancia de este suceso para España y la región hispana radica en la posible crisis de refugiados y el impacto en la inflación global.

Donald Trump aseguró que los iraníes finalmente quieren negociar, aunque criticó que la apertura llega tarde tras el fracaso de los diálogos previos en materia nuclear. El mandatario estadounidense mantiene la presión militar sobre el terreno mientras deja abierta la puerta a un acuerdo que, según sus declaraciones, debió concretarse mucho antes de iniciar la actual ofensiva. Por ahora, el comando central de las fuerzas aliadas no ha ordenado un cese al fuego.

Lo que sigue en las próximas horas es la validación de un posible corredor diplomático condicionado por la mediación de Omán y la respuesta operativa de las fuerzas israelíes. El impacto social se siente ya en las principales capitales del mundo, donde se teme que el conflicto escale a una guerra regional de consecuencias impredecibles. El gobierno de México no ha emitido un comunicado oficial de condena, limitándose a vigilar la protección de sus ciudadanos en la zona de conflicto.





