En un suceso que ha sacudido la estabilidad internacional y encendido las alarmas en las principales cancillerías del mundo, diversas agencias confirman que fuerzas de israel atacan puntos estratégicos en Teherán, la capital de Irán. El reporte inicial, captado por cronistas en la zona, indica que el bombardeo ocurrió a plena luz del día, provocando densas columnas de humo negro que se elevan desde el centro de la ciudad. Lo más alarmante para los analistas internacionales es que el impacto se registró en las inmediaciones de las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, lo que representa un mensaje directo al corazón del régimen iraní.
¿Por qué importa este ataque? Históricamente, las confrontaciones entre estas naciones se habían mantenido en el ámbito de la ciberguerra o mediante intermediarios en terceros países. Sin embargo, un ataque directo a la capital iraní y tan cerca del centro neurálgico del poder político y religioso sugiere un cambio radical en la estrategia de disuasión. Para México y la comunidad global, esto implica una volatilidad inmediata en los precios internacionales del petróleo y una alerta diplomática máxima, dado que Irán es un actor clave en la estabilidad de los suministros energéticos y el comercio marítimo.

