CIUDAD DE MÉXICO – La implementación del nuevo impuesto a las remesas en Estados Unidos ha transformado rápidamente los hábitos de envío de dinero de los trabajadores mexicanos. Durante el primer mes de 2026, el uso de establecimientos físicos para realizar transferencias sufrió un desplome significativo, desplazando a miles de usuarios hacia alternativas digitales y bancarizadas ante el encarecimiento del manejo de efectivo.

De acuerdo con un reporte reciente de la plataforma tecnológica Zapp, el panorama cambió drásticamente en cuestión de meses. Mientras que entre julio y noviembre de 2025 el uso de tiendas físicas para el envío de divisas mantenía un promedio del 16.8%, para diciembre la cifra cayó al 8%. La tendencia se agudizó en enero de 2026, alcanzando un mínimo del 5%. José Luis Orozco, CEO de la aplicación, señaló que, aunque no se puede atribuir este fenómeno exclusivamente al gravamen, existe un ajuste evidente en el comportamiento del consumidor cuando el costo del envío en efectivo implica un cargo adicional.

Este cambio estructural responde a la política fiscal implementada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, quien estableció un impuesto del 1% sobre los envíos de dinero en efectivo. El objetivo declarado por el mandatario republicano es la recaudación de fondos para financiar exenciones fiscales en territorio estadounidense y fortalecer las iniciativas de seguridad en la frontera. Esta medida ha generado una presión económica directa sobre los connacionales que envían parte de sus ingresos a sus familias en México.

Ante este escenario de incertidumbre, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha reaccionado promoviendo el uso de las tarjetas de Financiera para el Bienestar como una herramienta estratégica. Esta alternativa busca facilitar la recepción de recursos y mitigar el impacto del impuesto estadounidense a través de canales oficiales que fomentan la inclusión financiera y reducen la dependencia de las remesadoras tradicionales que operan con efectivo.

Por su parte, el Banco de México (Banxico) reportó que el flujo total de remesas hacia el país experimentó un retroceso general del 4.6% durante el año anterior. En 2025, México captó 61 mil 791 millones de dólares, una cifra considerablemente menor a los 64 mil 746 millones registrados durante los doce meses de 2024. Esta contracción, que incluyó una racha de ocho meses consecutivos a la baja en 2025, marca un desafío importante para el consumo interno y la estabilidad económica de millones de hogares mexicanos que dependen de estos recursos.