El estruendo de los motores y el olor a llanta quemada se interrumpieron de golpe por una situación de máxima alerta. Un inesperado party foul ocurrió durante las sesiones de práctica de la IndyCar, cuando las autoridades tuvieron que lanzar la bandera roja de emergencia tras detectar a tres trabajadores de catering caminando sobre la pista activa. El incidente sucedió justo cuando los monoplazas comenzaban a salir de la zona de pits, creando una situación de peligro inminente que pudo terminar en tragedia.
Fue una escena de tensión pura que dejó a los comisarios de carrera con el corazón en la mano. Los trabajadores, que aparentemente formaban parte del equipo de servicios de alimentos, parecían no tener idea del riesgo mortal al que se exponían mientras caminaban por el asfalto caliente. El control de carrera actuó en cuestión de segundos para neutralizar la pista. En el mundo de la alta velocidad, donde cada segundo cuenta, tener a civiles sin protección en una zona de competencia es uno de los peores errores logísticos posibles. (Lee también: Por qué los Leafs want un castigo mayor para Gudas tras la lesión de Matthews.)
Para los aficionados en México y el resto de Latinoamérica, donde seguimos de cerca cada movimiento de pilotos como el regiomontano Pato O'Ward, este tipo de fallas en la seguridad resultan sumamente preocupantes. Los estándares de la IndyCar suelen ser de los más exigentes del mundo, y este descuido abre un debate necesario sobre la gestión del personal no esencial en los eventos de gran magnitud. En España, donde la cultura del automovilismo es vibrante, la noticia también ha generado dudas sobre los protocolos de acceso a las zonas restringidas durante las prácticas. (Lee también: Por qué el éxito de UNC y WVU al make women protagonistas cambia el torneo.) (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre el histórico récord de Arsenal Dowman.)
Tras este evento, lo que sigue es una investigación exhaustiva por parte de los oficiales de la categoría. Aunque la práctica logró reanudarse minutos después, el party foul ya dejó una mancha en la logística del fin de semana. Por ahora, queda pendiente de confirmar si habrá sanciones económicas para la empresa proveedora de servicios o si se implementarán cambios inmediatos en las acreditaciones de acceso para evitar que un descuido humano vuelva a poner en riesgo la vida de trabajadores y pilotos por igual.




