La noticia que nadie quería escuchar es oficial porque la F1 cancels bahrain y el Gran Premio de Arabia Saudita debido al estallido de la guerra en Irán. Esta decisión fulminante de la FIA y Liberty Media busca proteger la integridad de los pilotos y todo el personal de las escuderías ante la peligrosa escalada de violencia en la región del Golfo Pérsico. El anuncio ha caído como una bomba en el paddock, dejando claro que la seguridad no es negociable frente a los intereses comerciales del Gran Circo.

Para la enorme afición mexicana esta es una cubetada de agua fría ya que Sergio Checo Pérez pierde dos de sus escenarios más dominantes donde el tapatío suele dar cátedra de manejo y estrategia. El impacto en el campeonato mundial es total porque el calendario pierde sus primeras paradas clave, obligando a una reestructuración logística sin precedentes que afecta directamente los puntos que el piloto de Red Bull ya tenía en la mira para pelear el liderato desde el arranque. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre el referee disrupting que amargó al Chelsea.)

En España y el resto de Latinoamérica el ambiente es de total incertidumbre tras confirmarse que la F1 cancels bahrain de forma definitiva por ahora. Grandes figuras como Fernando Alonso y Carlos Sainz también ven sus planes de temporada truncados, mientras los equipos europeos evalúan si es seguro mover su infraestructura cerca de la zona de conflicto o si el deporte motor debe refugiarse en circuitos de reserva dentro del continente europeo para salvar el año. (Lee también: 5 razones por las que Manuel Ángel es la mayor promesa de La Fábrica.) (Lee también: Por qué el incredible dowman cambia todo para el futuro del Arsenal.)

Lo que sigue ahora es un caos administrativo donde la máxima categoría deberá decidir si estos Grandes Premios se pierden definitivamente o si existe una ventana de reprogramación para finales de año, lo cual parece poco probable dada la intensidad del conflicto. Por ahora los equipos han recibido la orden de desalojar la zona y cancelar todos los vuelos logísticos, mientras el mundo del deporte motor observa con profunda preocupación cómo la geopolítica acaba de frenar en seco la adrenalina de las pistas internacionales.