La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles en Palacio Nacional que "nuestro deseo" es que la Colección Gelman permanezca en México, tras solicitar un informe detallado a la Secretaría de Cultura sobre el acervo de la familia Zambrano. El gobierno busca evitar que las obras de Frida Kahlo y Diego Rivera salgan del país o cambien de gestión sin supervisión oficial. El anuncio se dio durante su conferencia matutina del miércoles, donde enfatizó la importancia de proteger este patrimonio nacional.

La mandataria instruyó formalmente a Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura federal, para establecer contacto con los actuales propietarios del acervo. Esta colección incluye piezas fundamentales no solo de Kahlo y Rivera, sino también de Rufino Tamayo y María Izquierdo, lo que la convierte en uno de los tesoros artísticos más codiciados a nivel internacional por museos y fundaciones. El objetivo es entablar un diálogo directo para conocer la situación actual de las piezas y su estatus legal. (Lee también: 5 razones por las que como tours en tuk tuk son la nueva tendencia.)

El destino de estas obras es crucial para México debido a que representan una parte esencial de la identidad nacional y el patrimonio cultural protegido por ley. Una posible salida de las piezas o su manejo por entidades extranjeras afectaría el turismo cultural y la soberanía artística del país, un tema que genera debate constante entre coleccionistas privados y el sector público en la capital mexicana. La protección de estas obras es vista como una prioridad dentro de la agenda cultural de la nueva administración. (Lee también: Lo que nadie te dijo sobre cómo el Hoy No Circula aplica este miércoles.)

En Latinoamérica y España, el interés por el muralismo y el surrealismo mexicano mantiene una demanda alta en el mercado secundario, lo que presiona el valor de estas piezas. La resolución de esta gestión servirá como un precedente importante para otros países de la región hispana que buscan conservar su patrimonio histórico frente a los intereses de grandes corporativos o bancos internacionales. La conexión cultural entre México y España hace que cualquier movimiento sobre la obra de Kahlo sea seguido de cerca por instituciones en ambos continentes. (Lee también: Por qué la Corte precisa la verdad sobre sus 151 vehículos de lujo.)

Por ahora, la situación se reporta como una gestión en etapa de acercamiento diplomático y técnico entre el Estado y los particulares. El gobierno federal espera abrir una mesa de diálogo directa con la familia Zambrano para definir si existe una ruta legal o de colaboración que garantice que la colección no abandone el territorio mexicano en los próximos años. El proceso se encuentra actualmente pendiente de confirmación sobre los términos de un posible acuerdo o convenio de permanencia.