En un discurso que ha resonado con fuerza en las cancillerías de todo el mundo, el Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, emitió una advertencia contundente sobre el futuro de la seguridad global. Ante el Sejm, la cámara baja del parlamento polaco, el funcionario afirmó que las naciones deben estar listas para un conflicto de magnitudes no vistas en décadas.
"Ahora es necesario estar preparados para una guerra de la escala que vieron nuestros abuelos y bisabuelos", declaró Sikorski ante los legisladores. Esta referencia directa a la Segunda Guerra Mundial no es casualidad; Polonia fue uno de los países que más sufrió la devastación de aquel conflicto, y las palabras del canciller buscan despertar un sentido de urgencia en la preparación militar y civil de la región.
Para el público mexicano, es importante contextualizar que Radosław Sikorski es una de las voces más influyentes en la política exterior europea. Como jefe de la diplomacia de Polonia —país que comparte frontera con Ucrania y que es miembro clave de la OTAN—, sus palabras reflejan la atmósfera de máxima alerta que se vive en el flanco oriental de Europa tras la invasión rusa a territorio ucraniano en 2022.
El foro elegido para este mensaje, el Sejm, es el órgano legislativo principal de Polonia, equivalente a la Cámara de Diputados en México. Es ahí donde se debaten las políticas de Estado más críticas, y la elección de este escenario subraya que el gobierno polaco considera la posibilidad de una escalada bélica como una prioridad de seguridad nacional absoluta.
Sikorski enfatizó que la paz en el continente europeo, que durante décadas se dio por sentada, hoy enfrenta desafíos existenciales. La retórica de una "Tercera Guerra Mundial" ha dejado de ser una teoría marginal para convertirse en una advertencia oficial por parte de altos mandos diplomáticos. Según expertos en seguridad internacional, este tipo de declaraciones buscan no solo movilizar recursos internos, sino también presionar a los aliados occidentales para mantener y aumentar el apoyo estratégico en la zona de conflicto.
En conclusión, la advertencia de Polonia se suma a una serie de señales de alerta emitidas por diversos líderes europeos, quienes coinciden en que el panorama geopolítico actual es el más inestable desde mediados del siglo pasado. La preparación para una guerra "de gran escala" es ahora, según el canciller Sikorski, una necesidad ineludible para garantizar la supervivencia del orden democrático en Europa.


