El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se prepara para cumplir con el calendario de pagos correspondiente al tercer mes de 2026, una fecha que representa un alivio financiero fundamental para millones de beneficiarios en todo el territorio nacional. Este ingreso resulta clave para que las y los adultos mayores cubran gastos del primer trimestre y organicen sus finanzas de manera efectiva, garantizando su bienestar y estabilidad económica en un periodo del año que suele ser complejo para el bolsillo familiar.
Para los pensionados bajo el amparo de la institución, es crucial distinguir entre los dos regímenes principales de jubilación que conviven en el sistema mexicano. La Ley del Seguro Social de 1973, conocida frecuentemente como la 'Generación de Transición', aplica para aquellos que comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997. Bajo este esquema, el monto de la pensión se calcula considerando el promedio salarial de las últimas 250 semanas cotizadas y el número total de semanas acumuladas ante el instituto, ofreciendo un ingreso mensual vitalicio y prestaciones adicionales como el aguinaldo.
En contraste, los trabajadores que se rigen bajo la Ley de 1997 dependen directamente del saldo acumulado en su cuenta individual administrada por las AFORE (Administradoras de Fondos para el Retiro). En este modelo, la pensión puede recibirse mediante una renta vitalicia contratada con una aseguradora o a través de retiros programados. Para estos beneficiarios, la planificación financiera es todavía más rigurosa, ya que el monto depende del ahorro constante y los rendimientos generados durante su vida laboral activa.
De acuerdo con la operatividad habitual del Instituto, el pago de la pensión suele dispersarse el primer día hábil de cada mes. Para el ciclo de marzo 2026, se exhorta a los derechohabientes a verificar su estado de cuenta y estar atentos a los anuncios oficiales ante posibles ajustes por días feriados o fines de semana en el calendario bancario. Las autoridades de salud y finanzas recomiendan a los adultos mayores acudir acompañados a realizar sus retiros o, preferiblemente, utilizar directamente su tarjeta de débito en establecimientos autorizados y realizar pagos electrónicos para evitar el manejo de efectivo.
Este flujo de recursos no solo permite solventar necesidades inmediatas como alimentación, servicios básicos y medicamentos, sino que también ayuda a mitigar la presión económica acumulada tras los primeros dos meses del año. La correcta administración de la Pensión IMSS sigue siendo la piedra angular para la autonomía y dignidad de la población de la tercera edad en México, reflejando el fruto de décadas de esfuerzo laboral en el sector formal.



